Ultra Sanabria by Stages celebraba la segunda edición los días 4, 5, 6 y 7 de Octubre.

Ya en su primera edición, los organizadores quedaron bastante satisfechos con la repercusión que generó la prueba, ya que el Lago de Sanabria suele ser un destino turístico veraniego, que cae en el olvido una vez finaliza el mes de Septiembre, por lo que esta competición, dota a la población de San Martín de Castañeda y alrededores del lago, de una «prórroga» turística ideal.

Para esta segunda edición, se triplicaba la cifra de asistentes, llegando a los 350 participantes totales, lo cuál, es una evolución más que notable.

Este año, la dirección quería dar un salto de calidad, y por ello nombró una serie de embajadores a nivel nacional, que representaran a UltraSanabria, con el principal objetivo de dar difusión a la misma, y llegar al máximo número de interesados (siempre limitando el número de participantes totales, con tal de proteger al parque natural del Lago de Sanabria).

Con Pablo Villa como embajador e imagen principal, el director y organizador, Antonio Del Pozo quiso rodear a éste de otros tantos a nivel autonómico.
De esta manera, Aroa Sío (Galícia), Daniel Hidalgo (Castilla León), Àngels Llobera (Illes Baleares) y yo (Cataluña) hacíamos llegar la oferta del Lago Salvaje a lo ancho del panorama nacional, y Pedro Barros, Pedro Rocha y Lucinda Santos (Portugal) lo hacían en el país vecino.

Crónica:
Llegué junto a mi pareja, Irene Fuertes (que participaba en la modalidad Maratón by stages) el jueves a media tarde. Tras volar hasta Valladolid, y desplazarnos en coche hasta el lago.
Era la hora de la presentar a los corredores (con ausencias importantes de última hora, siendo la principal, la del campeón del mundo Luis Alberto Hernando, y otros como Armando Teixeira (campeón portugués) o Romeu Gouveia (que venía a disputar la modalidad GranTrail).

Saludos entre amigos y conocidos, recogida de dorsales y al hotel para cenar y descansar.

Primera Etapa:
La fiesta comenzaba el viernes a las 8:30 en el diminuto pueblo de Escuredo, a unos 30 km de San Martin de Castañeda.

Era la única de las 3 jornadas, que no comenzaba en San Martín y también era la única de las 3 etapas, que transcurría en línea, sin ser circular, por lo que era la que requería un poco más de logística (autobuses, traslados, seguimiento …).

Escuredo, es un pueblo perteneciente (en la edad moderna), a las tierras del Conde de Benavente. Previamente había sido parte del Reino de León. Actualmente, con tan sólo 12 habitantes censados, es un pueblo casi deshabitado y la UltraSanabria iba a agitar su tranquilidad.

Eran las 7:30 a.m. y los speakers alteraban la tranquilidad de esta recóndita villa a golpe de Rock’n Roll. Los corredores calentábamos en la fría mañana otoñal (8 grados), dispuestos a afrontar los 36 km y 4.400 metros acumulados de la prueba.
Subida directa al alto de Vizcodillo, entre una «magnetotermia» (como le gustaría llamar a Manu Gomez «Lolo» de 3Valles) de 3,5 km.
Magnetotermia: Una «tartera» de roca fija (y alguna no tan fija) que configuraba un inicio de Ultra fascinante,,, por algo le llamaban «el lago Salvaje». ¡Brutal!.

Durante esta ascensión de casi 1.000 metros positivos, aparecía una de las simpáticas novedades de la prueba: «El primer tramo de ascensión cronometrado»
Este tramo, otorgaba el primer maiot líder de la montaña, al que encumbrara el vizcodillo en el menor tiempo posible. Una disciplina de carrera por montaña (Trail) que incorporaba aspectos del ciclismo, y que animaba a los corredores a gestionar las distancias y los tiempos de paso.

El primer tramo de ascensión, junto a Pablo Villa (campeón de España de Ultras por montaña, y campeón del mundo con la Selección de la RFEA) se antojaba divertido, pero en seguida encendió el turbo, dispuesto a marcar la diferencia con el resto de ‘mortales’.

Al alto Vizcodillo, llegamos 3 corredores con apenas minutos de diferencia. Pablo Villa (WTP Nike), Daniel Hidalgo (Club Viafarma, y a la postre, primer líder de la montaña) y ‘una servidora’.
Desde allí, junto al grupo de Francisco Alonso «Paco» (director del Ultra desafío Urbión) y los portugueses Pedro Rocha (Prozis) y Pedro Barros, bajaríamos como una exhalación al pequeño embalse de Maliciosa. Bajada técnica, vertical, resbaladiza, ¡fascinante!, para entrar en su recóndito escondite natural y voltearlo entre una vegetación salvaje y a penas visitada.

De ahí, volveríamos a subir al Vizcodillo para hacer un plano ondulado hasta el alto del peñón.
En este transcurrir, pasé un momento delicado, ya que no sé si debido a la deshidratación, o alguna ingesta indebida, comencé a sufrir unas pinchazos espantosos en el costado abdominal derecho. «¿¿Otra vez?? ¿Me vuelve a pinchar aquí? –pensé– .. (no es la primera vez que me ocurre ese bloqueo abdominal, lo cuál me hacía temer por un posible abandono).
Tuve que encogerme «modo cuclillas», durante unos minutos, mientras el «dron/cámara» se situaba justo encima mío, grabándome mientras representaba la silueta del magnífico «caganer»..

Yendo 4º en ese momento, fuí sobrepasado por otros 5 corredores casi de forma consecutiva, los cuáles he de agradecer el interés que tuvieron parándose a preguntar por mi estado.

*Una de las cosas que mas me gustan de este deporte, suele ser la deportividad que existe, así como la amistad que surge a posteriori entre los deportistas*

Llegué como pude al punto del Peñón (punto de control y avituallamiento. Bebí, recuperé y decidí seguir, teniendo la sensación que ese malestar, seguro, me daría tregua. ¿Cuánto tiempo perdí, 10 – 15 minutos?. Pues no lo sé, porque ya hace tiempo que no llevo reloj en la muñeca.

Con la decisión tomada, inicié el tramo más aburrido y cargante de la jornada. Cortafuegos de 10km, que «carenaba» la sierra vislumbrando los Picos de Europa al margen derecho, y la Sierra de la Culebra al otro lado.
Un buen rato de ‘SubeBaja’ más tarde (es como un tobogán donde vislumbras las pendientes que están por venir, y a su vez, puedes ver los corredores que tienes delante y detrás), llegué al último punto en alto, «El Faeda» (2024m).

La bajada del Faeda es una bajada que pide piernas, cabeza y concentración.
Zona que se quemó hace 2 años en un devastador incendio, muestra una vegetación escarpada, cepas de brezo en punta, mucha piedra suelta, y pequeños brotes que si bien no, lo que hacen es ocultar la poca visibilidad que ofrece tu pisada en el «campo a través», ya que sendero, NO HAY.

Justamente en este punto, uno de los portugueses se confunde y hace un recto por un cortafuegos hacia abajo, arrastrando a 3 corredores que le siguen sin cuestionarse nada …
Cuando se dan cuenta, habían perdido más de 10 minutos. ¡Mira por donde, justo los 10 – 15 minutos que había perdido yo con las molestias abdominales! ..
Comienzo el descenso del Faeda, y no veo a nadie delante (¿tan rápido han bajado?)…
Todo lo raudo que puedo (o que soy capaz) me lanzo hacia la cascada de los vados (aprovechando que fue una de las zonas que visité este verano, y que conozco bien, ya que fuimos con el equipo técnico a limpiar y «sendear» a golpe de pico y azada 🙂 …

Desconociendo la situación y percance de los 4 corredores que me precedían, y entendiendo que los tenía justo delante, aprieto los km’s finales hasta llegar a San Ciprián (el pueblo donde se encontraba la meta). ¡Era yo el que estaba delante!.
Llego a meta, el cronómetro marca 4h 22 minutos, y por lo visto entro en 5ª posición, con un pletórico Pablo Villa (que bajó de las 4 horas) y un fantástico Daniel Hidalgo (campeón del UltraSanabria en su primera edición). Ambos dominaron de principio a fin la primera etapa.

Teníamos toda la tarde para descansar y disfrutar del Lago Salvaje, así como para ir a ver el Km Vertical Nocturno que daba comienzo a las 20:30 en el pueblo de Vigo de Sanabria, y que subía por el cañón del Forcadura, hasta la Laguna de los Peces. Obviamente, esta cita era obligada, ya que mi pareja participaba en la disciplina Maratón by Stages, y que arrancaba con esta divertida prueba.

Segunda Etapa:

Al dia siguiente, la prueba comenzaba desde el mismo pueblo en el que estábamos alojados.

San Martín de Castañeda, localidad que se ubicaba en «el balcón del lago de Sanabria», a unos 1236 metros de altitud y que con 130 habitantes censados, quintuplicaba su población este fin de semana, entre corredores y acompañantes.

A la misma hora que el primer día, pero ya conociendo a los primeros líderes de la general, de la montaña, del descenso y sabiendo de las posibles fortalezas y debilidades de la cabeza de carrera, arrancaba la etapa reina del UltraSanabria. LA MARATÓN.

43 km (marcaban muchos relojes al final) y 4.600 metros acumulados para recorrer uno de los más divertidos y bonitos circuitos que he hecho en competición de TrailRun.

Salida rápida, desde el monasterio de la localidad, cruzando todo el pueblo, en bajada … Directos a un sendero boscoso, que te transportaba en cuestión de 10 minutos a «la playa de Folgoso» en el Lago de Sanabria.
Tres playas cruzabas, bordeando por completo la cara oeste de este fantástico Lago de origen glaciar, hasta salir al pueblo de Ribadelago.
Desde allí, comenzabas una pista sinuosa de falso llano que nos llevaba a un punto en alto, donde te volvían a hacer bajar hacia Sotillo de Sanabria, por un sendero precioso.
Desde esta localidad, comenzabas la primera de las 2 grandes ascensiones, las cuáles se sumaban en ambos tramos cronometrados, para conseguir el maiot de la montaña de esta 2ª etapa.

La ascensión era fascinante, de las que gustan. Sendero estrecho, entre bosque y piedras, con aperturas y vistas a la cascada de Sotillo, situada a mas de 1.600 metros de altura,,, Todo ello, ponía a prueba a quienes, en este casi ecuador de carrera, se querían aventurar a lanzarse hacia el paso por la Laguna de los Carros a un ritmo más alto (y es que sus pastos, el ganado, el clima, invitaba a divertirse, y mucho).
Bajada ligeramente técnica, pero también mucha pista, piedra fija y resbaladiza … «mucho loco suelto de ‘piernas para qué os quiero’, en el km 20».

Tras esta primera cumbre y descenso del embalse de Sotillo, llegábamos a un tramo urbanizado de 2 km en llano, que nos conducía al principio del cañón del cárdena, seguramente, uno de los ascensos más complicados por el cansancio acumulado, por el ritmo que traías en la 2ª etapa y porque subía de nuevo hasta los casi 1.700 metros de altura.
Fue allí, donde me indican que voy en 9ª posición. Delante, entre otros, tenía a los dos portugueses de Prozis y Compressport (posteriormente, bautizados como «Los Pedros»), a Paquito, que tiraba de palos como un animal, y al alemán Gabry Frederic, que había bajado como una cabra montesa y se había colocado 3º. Más adelante, estaban los dos primeros clasificados de la general, Pablo Villa y Daniel Hidalgo.
Comencé la ascensión a un ritmo cómodo, me sentía bien, y fue cuando entre la maleza apareció de la nada, con cámara en mano Juanjo (de Trailcyl-RadioMarca), el cuál acabó de encender la mecha.
¡Vamos Nano, vamos!….

«¿A qué hemos venido aquí?. Hemos venido a disfrutar pero dándolo todo, ¿no?. Pues démoslo todo»

La ascensión por el cañón del cárdena, era divertida a la par que complicada. Eran 700 metros positivos hasta el Pico del Fraile, y si no gestionabas bien el ritmo, algún tramo de roca podría pasarte factura posteriormente.
No obstante, me encontraba cada vez mejor, y me vi decidido a subir el ritmo por lo que en seguida di caza a Pedro Rocha, el cuál no parecía llevar buena cara. Delante de él, el Alemán que había pagado caro la bajada anterior. Éste se unió a mi durante unos minutos, para dar caza a los 2 siguientes corredores. Era Daniel Hidalgo con otro corredor. Nos juntamos los 4, pero en seguida, en un tramo algo más zigzagueante de ascenso, me fui. Me coloqué 5º y seguía a un ritmo cómodo.

¡Deseaba que la ascensión no terminase nunca!

Casi prácticamente en el final, llegando a la presa y al pico del Fraile, vislumbré a Paquito junto a Francisco González. En la pista que salía del sendero hacia la presa, les di caza, y decidí no quedarme ni un segundo y tirar.
Iba 3º como un cohete, decidido a darlo todo en la bajada del plano inclinado y subida final a meta.

Último avituallamiento arriba, a penas me detengo, y comienzo el descenso por una pista llena de piedras sueltas, provocadoras, invitando a mis tobillos a torcer hacia donde no debían, pero iba tan a gusto, que decidí arriesgar (la verdad es que me considero un bajador penoso, pero eso sólo lo sé yo, y no podía dar pistas a los que venían detrás, jajaja).
Comienzo a bajar, y en uno de los angulosos giros por el bosque del plano inclinado, veo a Pedro Barros (compressport), que marchaba 2º gracias a un formidable ataque en el ecuador de carrera. ¡Veo que no lo estaba pasando bien!, iba mas tieso y quemado que el «palo un churrero».
Por delante, sólo Pablo Villa, que se había marchado y estaba 14′ por delante. Obviamente, no pasaba por mi cabeza la idea de alcanzarlo.
Justo en el transcurrir de estos «pensares», me da caza Paco (lo había avanzado subiendo el Pico del Fraile, pero que bien baja el muy cabronazo), e intento no despegarme mucho de él.
Los dos, pasamos a Pedro Barros, animándolo a que aguantara como pudiera, que a penas quedaban 8 km a meta. Luego, recuperaría en la subida final.
(El tramo de bajada era largo, muuuuuy largo, muy pesado entre tanta piedra, pero no puedo negarlo, era divertido).
¡¡¡De repente, en medio de la nada aparece una amiga, Silvia Givogre, venida de Asturias por sorpresa para animar!!! QUE ILUSIÓN.
Ella, su pareja y otro chico, me invitan a apretar en el llano de 3 km que venía, ¡me ven fuerte y eso anima aún más!. Paco a penas está a medio minuto por delante.

Al llegar de nuevo a Ribadelago viejo, le doy caza, y veo que no hace muy buena cara. Me comenta que va muerto, que se ha pasado en las dos bajadas y que no le queda nada, que ya verá a ver como se lo monta para realizar la subida por la senda de los monjes hasta meta.
Yo por contra, me sigo viendo fuerte, con ganas de mas, y aprieto con todo lo que me queda para subir la última «chincheta» de 370 metros, la senda de los monjes.

En 3 Km’s llegaría a la parte alta de San Martín de Castañeda, para bajar después a meta.
Era una 2ª posición tenía que defender, y que sabía a victoria (teniendo en cuenta el monstruo que llevaba delante).
4 horas 33 minutos marca el arco de meta, en el que los speakers «Contador de Km’s y Hugo (el portugués) exclaman como locos, acompañándolo de mi nombre. En meta, Irene para recibirme con un ansiado beso, y Pablo Villa, que con 4h 17 minutos gana también la segunda etapa, pese al agotamiento acumulado de todo lo que lleva encima este final de temporada.

Lo mejor de todo, es que en los tramos cronometrados de ascenso he sido el más rápido, por lo que junto a la Balear Àngels Llobera del Inverse Team, nos enfundamos el maiot como líderes de la montaña. ¡Todo un honor para La Baja Kalaña! 🙂

Segunda jornada finalizada y nos situamos en el 3er puesto de la general a 12 minutos y 9 segundos del segundo clasificado (que sigue siendo Daniel Hidalgo) y tan sólo a 5 minutos y 25 segundos por encima del cuarto corredor.

Tiempo para el descanso, para el turismo, para comer bien y preparar la estrategia en la última y gran etapa de ascenso a la presa rota y laguna de los Peces.
¡SE AVENTURA ROCK’N & ROLL en la montaña del Lago Salvaje!.

Tercera Etapa:
Última jornada, y llega el frío de verdad.
Mañana con 2º centígrados a las 7:30 en San martín, con sensación térmica de -3 … Ropa de abrigo, y algun corredor como Pablo Villa decide salir con mallas largas, manguitos y guantes. Según dice, ya en verano tuvo una jornada entrenando, en la que pasó frío en la parte alta.

No olvidemos que el Lago de Sanabria está enclavado en un pequeño espacio de orígen Glaciar, y confinado en el ángulo divisor de Portugal, Galícia y León, es una de las zonas más frías de la península ibérica.

La salida, que se retrasa un cuarto de hora para que el sol pueda alumbrar el primer transcurrir de la prueba, da pistoletazo a las 8:14, lanzándonos a todos los corredores de la Ultra, que entremezclados con los que corrían la disciplina Gran Trail, y junto a otros que realizaban el Gran Premio de la Província de Zamora, compartíamos circuito formando un grupo voluptuoso dispuesto a afrontar los 33 km de distancia y 3.000 metros de desnivel acumulado.

La primera parte, era la bajada que en la jornada anterior había sido el último tramo de ascenso a meta (senda de los monjes), por lo que hoy, tocaba bajar esos casi 400 metros negativos, con suelo húmedo y sensiblemente peligroso.
Decidimos conservar, dispuestos a atacar en la tendida y larga subida por la presa rota.

Durante el transcurrir de los primeros km’s, siento que un «zumbido» agita en mi oreja ,,,
Sin afán ni intención de «hacer un Kilian», siento que una avispa me clava su aguijón. ¡QUÉ DOLOR!… ¿Será verdad lo que me acaba de ocurrir?… Espeto un grito, por el ardor que supone este picotazo, pero claro, ¿qué podía hacer?.. Pues correr, si cabe hasta el avituallamiento para que me vean o me den algo que me alivie …

Llegamos pronto, es el km5 y todo ha sido bajada y llano. Pido hielo y me lo llevo. Comienza la subida hacia la presa rota, a través del cañón del Tera.
Nos situamos en un pequeño grupo secundario tras Pablo Villa y Pablo Criado (que corría el GP). En este grupo, vamos Daniel Hidalgo (2º y maiot líder del descenso), Pedro Barros (5º) y yo (3º y maiot líder de la montaña :)).

La Presa Rota, es una de esas historias que ponen los pelos de punta.
Un 9 de Enero de 1959, esta presa reventaba por la acumulación de agua e ineficiente obra realizada en la misma. Todo el caudal de mas de 8 millones de metros cúbicos, junto con grandes bloques de piedra, bajaron por el cañón del Tera hasta el pueblo de Ribadelago, el cuál se vió sorprendido por las horas de la noche en las que aconteció este suceso.
144 muertos fue el balance final, convirtiéndose hasta la fecha, en la segunda mayor desgracia ocurrida por reventones de embalses.
El régimen franquista, nunca depuró a los posibles responsables políticos e intentó en todo momento minimizar el alcance de la noticia de la catástrofe, que se saldó igualmente con exiguas indemnizaciones de apenas 90 000 pesetas de la época por cada fallecido varón, 60 000 pesetas por cada mujer fallecida y 25 000 pesetas en caso de bebés o niños ..

El homenaje estaba claro. Una ascensión, atacando en el momento adecuado, podría darme la gloria, pero si me precipitaba, me abocaría al desastre.
¿Cuándo sería el mejor momento? ¿Antes de la presa? ¿Justo después del avituallamiento?,,, Allí me quedarán 300-400 metros de desnivel positivo para intentar abrir hueco y atacar al segundo clasificado de la general, ¿sería suficiente la distancia que me quedaba por delante?.
Si no sé gestionar bien esta ascensión, la bajada por el cañón del Forcadura, puede ser un drama en el que pierda el 3er puesto que ahora tengo en la clasificación general.
Pero como hemos venido a jugar ,,, ¿verdad?.

Ataco antes de llegar a la presa, pero Dani no me suelta ,,, jeje es divertidísima esta modalidad de Ultra. Entre tanto, el que nos da caza es Paco, que tirando de bastones, decide pasarnos como un Ferrari (le saco 20 minutos en la general, pero tampoco puedo despistarme, sabiendo como baja).

Llegados a la presa rota, quedo fascinado con «su postal». Aprovecho que allí se encuentra el avituallamiento, para desde lo alto, vislumbrar lo que tuvo que suponer el reventón y desborde del embalse.

Km 15, quedan algo menos de 20 km, y creo que es el todo o nada. ¡Ahora!

Viene una zona de pisteo, falso llano, y decido arrancar ahí. Veo que abro un hueco en el que ni Daniel ni Pedro me siguen, y decido mantener el ritmo, sintiéndome fuerte, y sabiendo que viene una ascensión a un collado que se realiza entre terreno técnico de paso corto y rápido.

Atrapo a uno de los 3 corredores que me preceden en la etapa, y que salieron aventurados km’s atrás, como Paco, que había formado grupo con otros 5 participantes entremezclados de las otras dos carreras que coincidían con la Ultra.
En estre grupo, va también Javier Ordieres «A Pinchu», el youtuber asturiano 🙂

Justo antes de llegar a lo alto del último collado, me sitúo 2º clasificado detrás de Pablo Villa, el cuál me indican que ya ha emprendido el descenso con 20 minutos de ventaja.
Miro hacia atrás, no veo a los que justo me interesa no ver, ¡Vamos, aprieta Nano, aprieta!.

Descenso entre rocas sueltas al parking de la Laguna de peces, en el que una gran multitud se había acercado para animar (el tiempo es frío, pero no gélido, el sol apacigua lo suficiente para ir cómodo con manguitos). Recargo el bidón con Tailwind (me ayuda Abel Recknold, gran descubrimiento), y comienzo la bajada por el Forcadura.

Esta bajada la conozco bien. Son 8 km’s técnicos entre rocas y pastos pegados al cañón del río. Un descenso de 800 metros negativos, en los que no puedes perder concentración.
Muchos veranos en el pueblo, subiendo a Peña Trevinca por el Forcadura desde Vigo, y bajando de nuevo por él. Muchos recuerdos que no hacen más que darme energía y aún más ganas.

Decido arriesgar. Es mucho tiempo, son 12 minutos para recortar a Dani, pero ¿quién sabe? ..
Llego al final del cañón, lo cruzo, y un sendero de 3 km me adentra en Vigo de Sanabria para pasar el último control. Desde allí, una pista boscosa de ligera ascensión (100 positivos) me lleva a la meta, al monasterio de San Martín de Castañeda.

De nuevo 2ª posición, con 3 horas y 25 minutos y 31″ … Eso pone el crono. Como ya expliqué antes, corro siempre sin reloj…
Pablo había llegado hacía 3o minutos a meta. ¡Qué bestia!.


Ahora toca esperar …
Necesito que Daniel Hidalgo (Club Viafarma) entre cuando el cronómetro marque 3 horas, 37′ y 37″ (al menos ese tiempo …).

No llega, y veo que el tiempo se va acercando al tiempo deseado … ¿Conseguiré el 2º cajón? ..
De repente, el micro de Contador de Km’s resuena a través de los altavoces …
– ¿Es él?,,, es el vigente campeón del Ultra Sanabria, que está entrando en la recta final … A casi 11 minutos de Nano López !!! …
¡¡¡Aaaaarrrggg!!! me quedé a 1 minuto 50 segundos de conseguir el 2º puesto en el UltraSanabria By Stages. Felicito a Daniel, que entra exhausto en meta, y junto a él a Paco y Pedro Barros.

 

¡Ha sido un fin de semana fantástico!.
Una ultra por etapas fascinante, peleando cada día por los tiempos, por el maiot de montaña (el cuál vuelvo a ganar en la 3ª y última etapa), y haciendo amigos increíbles como Àngels (2ª clasificada femenina), como Aroa Sío (Ganadora e impresionante corredora gallega con una historia detrás increíble), y por supuesto, disfrutando de la tierra en la que mis padres y abuelos nacieron y vivieron, y sobre la que me han hecho disfrutar desde que nací, verano tras verano.

 

Nano López
Activador Emocional
Formador de Habilidades Sociales
y Deportista de Carreras por Montaña

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