TRANSFRONTERIZA 2022

La Transfronteriza, es una carrera que discurre en la «raya» que delimita España con Portugal, en la provincia de Zamora. Es por esto, que nace la Transfronteriza, con la idea de que ambas ‘selecciones’ compitan en una maratón de montaña, para disputarse el dominio sobre la línea que divide los dos países de la península ibérica.

Tras varias ediciones celebrándose y no poder asistir, este año decidimos acudir a la cita que organiza Antonio Del Pozo y todo su equipo del Club Ultra Sanabria.
Con mas razón aún, dándose la cita en un entorno que conozco medianamente bien, ya que pese a ser catalán de nacimiento, soy Alistano de pro, tanto por parte de padre y de madre, siendo ambos son de Moldones de Aliste (pueblo pegado a Figueruela).
Veranear en este paraje de la sierra de la culebra desde hace casi 40 años, merecía el intento de conquista, a través de una prueba como esta.

Este año, la Maratón se citaría con fecha de 12 de Junio y con punto de orígen, Figueruela de Arriba, con un trazado, que tendría 2 partes claramente diferenciadas:

– Una, que sería determinante por su ascensión al punto más alto de la prueba (Peña Mira), a través de un árido y sequísimo trazado por pista y senderos pedregosos.
– Otra, de descenso al pueblo de Santa Cruz de los Cuérragos, para adentrarte en la parte más bonita de la carrera. El Valle de los infiernos.

Tras las conversaciones previas, saludos y protocolos varios ,,, Calentamiento de 10 minutos y ….
3, 2, 1 … ¡SALIDA!

Una salida (como era de preveer) fulgurante, rápida, atrevida. Tenía claro que si quería conquistar la sierra de la culebra, tendría que «picar» primero y así fue, sin guardar nada desde el principio.
El inicio, desde la plaza de la iglesia del pueblo, se hace a a través de su calle principal, para en seguida, adentrarse en un sendero que nos «escupe» hacia la sierra en sentido ascendente, durante a penas 50 metros. Sin haber transcurrido 1.000 – 1.500 metros, nos espera un voluntario que nos señala una flecha pintada en el suelo: Giro de 90º y comienza el descenso hacia el molino del Chencho, por el arroyo el Cabrón (bonito nombre XD ). Unos 3 km’s aproximadamente de descenso por pista ancha, con giros de izquierda y derecha y algún que otro «terrón» seco por el paso de maquinaria pesada, que seguramente, habría abierto algún cortafuegos no hacía mucho.

En seguida, me alcanza un chico (de la roja) con visera al revés y «ligero de complementos». Tras él, a penas a 20 metros, vienen Clemente (conocido y veterano corredor zamorano) y 2 corredores más (2 portugueses).
Antes de llegar a la parte baja del arroyo, y tras un par o 3 de comentarios, el compi que iba conmigo, se lanza en un ataque, al que le sigue uno de los dos corredores portugueses …

«¿Está la meta aquí abajo y no me he enterado? …

Llevamos 4-5 km’s de carrera y hay 2 corredores que han impreso no una, ¡si no 3 marchas más!. Relajo zancada y me alcanzan Clemente y otro corredor, vamos hablando hasta adentrarnos en el pueblo de Flechas de Aliste, pueblo que en el último censo (2017) tenía 14 habitantes registrados. ¡Brutal!.

Este primer descenso, no es largo, pero puede pasar factura en el tramo medio-final, si no se han sabido medir los excesos ..
Una vez entramos en flechas, las cintas nos hacen ‘acompañar’ el arroyo montaña arriba, por entre su bosque frondoso de helecho y jara, cruzarlo con la cautela de no empaparnos los pies en estos inicio, y realizar un giro de 180º, para  ‘desvestir’ el sendero hacia abajo, y volver al puente de entrada al pueblo, en el que nos esperaría el primer avituallamiento, km 7,5. Por delante, los dos corredores que se habían aventurado en este bonito descenso.
El que va en 2º lugar, acaba de abandonar el avituallamiento, el 1º, debe estar poco más adelante. Cargamos el bidón de 500ml con Tailwind Nutrition ya que hoy, será un día de mucho calor, y la hidratación/alimentación, serán claves.

Tras 7 km’s, estamos listos para lanzar nuestro ataque, y dejo a Clemente y al otro corredor, cargando agua. Primero he de capturra a los atletas que van delante y si se puede, la intención será marcharnos hacia arriba.
El primero de ellos, es cazado en la pista que sale de Flechas (parece que le gustaba bajar, pero subir, no tanto XD  … y lo que viene, es la subida más larga, la importante, la de Peña Mira).
Tras avanzar a éste, ya puedo ver al primer clasificado. Va unos 50 metros arriba, por la denominada C.Galicia, una pista ancha que te va sinuosamente llevando hacia Peña Mira, entre altos pinares que dejan pasar algún que otro rayo de sol.
Poco antes del giro hacia el pimer cortafuegos, le doy caza. Era con quien, comentando la carrera, hice la primera parte de la misma. Se le ve algo desfondado, con trote lento y quizá, pagando consecuencias de esa aventura «montaña abajo» nada más comenzar.

-«¿Todo bien?» (pregunto) – asiente con la cabeza entre suspiros, añadiendo un «joder»… XD 

Decido no quedarme ni un instante, me siento bien y me voy. Reconozco que si hay algo que me gusta en el Trail, son las largas ascensiones, y si son por sendero estrecho, mejor aún. Me coloco en primera posición, y echando la vista atrás por primera vez, veo que los que estaban detrás, ya no están al alcance de mi visión. ¡Es el momento de intentar abrir brecha, vamos allá!.
Llego al alto de Peña mira con 1 hora clavada en el reloj (km 12,5). El ritmo, es el que había planteado en mi cabeza, las sensaciones, son muy buenas.
Arriba, sopla un fuerte viento (el cuál, disimula el intenso calor que hacía ya a las 9:30 de la mañana). No hay que fiarse y hay que ir bebiendo continuamente para no deshidratarse, ya que son los típicos días que un despiste a la hora de hacerlo, la pagas y de qué manera.

<Horas después, ya en meta, me comenta un amigo (Richard), que llegaba a este punto en alto, justo cuando yo pasaba. Lo siento Richard, iba con los cascos puestos y «Els amics de les arts» y Jean-Luc, sonando a tope XD … Yiiiiihaaaa.. >

Tras coronar el punto en alto (1241 metros), con excelentes vistas desde la fantástica Sierra de la Culebra hacia el Parque Natural del Lago de Sanabria al fondo, teniendo a un extremo, Portugal y al otro, el Valle del Tera, se nos presentaba un descenso por un complicado «corriol» (sendero) abierto entre brezo y matojo bajo, el cuál te invita continuamente a ir al suelo … No se ve donde pisas, lo mismo estás pisando tierra, que una piedra mal asentada, que alguna punta de brezo seco …  Llego al km 14 (avituallamiento líquido y sólido) y relleno el bidón sin más tiempo que perder. Vienen 3 corredores justo en el inicio de este descenso. Salgo echando leches …

Llegamos a una nueva senda de río, que nos conduce a otra importante ascensión que no parece tal, ya que es tendida y amplia.
No es mucha la diferencia que traigo con los perseguidores, quizá de 1 minuto o minuto y medio. Es en las subidas, en las que consigo ampliar algo la distancia, pero en las bajadas, son «miuras» en busca de presas…  Desde el alto el Castro de Santa Cruz, podemos ver Linarejos, y empezamos un descenso divertido hasta el siguiente punto de control y avituallamiento: El pueblo de Santa Cruz de los Cuérragos.

Los avituallamientos en este tipo de pruebas, donde la gente se vuelca con la organización al paso por su pueblo, son brutales. En un punto fuera del habilitado por la dirección de carrera, me encuentro con una señora que me ofrecía BOYA Y QUESOOOO!!! … No me paré de milagro. 

Es también en este punto, donde comenzamos a encontrarnos participantes de otras modalidades. Desde aquí, arranca la modalidad Promo, (14km) y por la hora que es, justo llego cuando están comenzando, por lo que topamos con bastantes corredores y corredoras. En el avituallamiento incluso, me llegan a preguntar «¿pero de dónde vienes tú, que se salía de allí abajo?» – «¡Vengo de la maratón, señora XD!» …- «¿Pero,,, ya estáis aquí?»  – «Bueno, yo si … XD XD XD».
Cargamos una nuva dosis de Tailwind y seguimos para adentrarnos en una de las partes más bonitas de la maratón. El valle del infierno.

Reconozco que adelantar corredores (de otras modalidades) me alienta y motiva, y creo, que es mútuo por el ánimo y palabras que nos dispensamos. Me encuentro a María Pérez, (gran corredora y exquisita persona). A la postre, sería ganadora de la prueba Promo. Nos dedicamos sonrisa mútua y deseamos suerte.

Volviendo a la prueba, entramos en el momento clave. Quedan algo más de 16 km’s y no es momento de relajarse, por lo que disfrutando del río, intento no encantarme a cada paso y cruce del mismo, y voy pidiendo paso a la gente que me encuentro. Entre helechos, vegetación frondosa, rocas, agua y gente, aparece DELA, excelente fotógrafo de la organización, al grito de «Ep, Nanet»!

Me da una ligera referencia y un punto de ánimo. Queda poco para abandonar este bonito paraje y enfrentarnos al MURO de la prueba. El impactante cortafuegos con pendientes del 45%, y que marca JUSTO la frontera con portugal de manera ascendente, haciéndote dejar el Río Manzanas, para «oler» el abrasivo suelo, rodeado de jara y urce seca … comienza a pegar «una chicha» curiosa. Don Lorenzo, se presenta ante todos nosotros.
Arriba, al terminar esta ascensión de más de 1 km, debería encontrarse el avituallamiento número 4, pero sin saber por qué, allí no hay nada. Aún me queda agua en el bidón y voy bien, pero me extraña y temo haberme equivocado … Las cintas están claras, pero viniendo de donde vengo …

<1 semana atrás, corriendo en Barcelona, alguien saboteó una preuba y los 3 primeros nos perdimos sendero abajo, cediendo más de 15 minutos … Al final, llegamos fuera de los puestos de cabeza claro>

… no acabo de fiarme. Me tranquilizo al ver a un chico de la organizacion, con el Nissan Terrano pista arriba. Iba para mirar de subsanar este pequeño incidente y al tiempo, me anima y sonríe. Me siento cada vez más cerca.
Se antoja una pista «semi descendente» con cerca de 4 km’s de correr y correr y no ceder terreno, por lo que encuentro un cómodo rítmo de 4’/km para ir avanzando sin pensar demasiado.
¡Sorpresa!. De repente, metros mas adelante, veo y alcanzo a mi pareja INNI, que está deambulando entre el calor (jejeje, lo odia) junto a otro corredor, en su km 14 aprox. Nos deseamos mucha suerte y ánimo y se me emociona al ver que voy 1º… Esto, reconozco, me da un chute brutal para los km’s que restan.
Miro por segunda vez hacia atrás, no veo a nadie. Comienza la ascensión del último corta fuegos, km 29 – 32 aproximadamente, con más corredores de las otras modalidades. ¡algunos van fritos!. Aquí, encontramos el avituallamiento (último), por lo que hay uno, que no llegamos a ver (al menos yo). Pido permiso para «colarme» y cargar agua, cojer dos piezas de fruta y lanzarme sin más dilación hacia el descenso final (unos 6 – 8 km’s).

Comienzan ciertos calambres, la cabeza sabe que queda poco, y va dando avisos de decir «basta» … Decido aflojar un poco en las bajadas y mantener el ritmo en zonas llanas o de semi ascenso, no fuera a ser sufriera algo más que un calambre, a estas alturas de carrera.
Cuando encaro el descenso final hacia Rihonor, me siento ganador, ya que en una zona amplia (donde hay agua) vuelvo a mirar por 3ª y última vez hacia atrás, y no veo a mis perseguidores del inicio de mañana.
El tramo final, antes de entrar a Rihonor de Castilla lo hago acompañado de un corredor de la media maratón (que salía de Riomanzanas de Aliste) que va justito y con más que calambres … Finalmente queda atrás, sabiendo que le queda poco para llegar.
La entrada a esta villa, es preciosa. Su localización a mitad entre tierra lusa e hispánica, la divide un río que da nombre al mismo pueblo. Nada más entrar, el grito de mi tio que allí se encuentra. Tras su voz, la de Richard (al otro lado del río). ¡Vaaaaamooosss!.

Caminando los metros finales y saludando a gente que conozco, y a otros (que no conozco, pero parece ser que ellos a mí si), llego a la meta, para entrar con un crono de 3 horas, 9 minutos y 29 segundos. ¡WOOWWW, GANADOR DE MARATÓN TRANSFRONTERIZA 2022!.

Una llegada ciertamente emotiva, por lo que representa este lugar y esta tierra para mi. Abuelos y padres, zamoranos, alistanos de pura cepa, trabajadores de esas tierras, pinares, molinos y cultivos.
Luchadores y supervivientes en un tiempo pasado que parece olvidado por muchos de los que vivimos tan y tan bien en la actualidad. Personas que pelearon para que hoy día, podamos disfrutar, entre otras cosas, de una prueba como esta.
Senderos que quizá 50 – 80 años atrás, los sufrían ellos, pero de otra manera, forma y condición, sin mucha recompensa final, ni trofeo, foto o aplauso.

Sierra de la culebra, que 1 semana más tarde, ardía en el que seguramente es el peor incendio en décadas, el más importante sin duda de la historia de la comarca y que poca o nula repercusión ha tenido en medios, política o sociedad.
Por todos estos luchadores, por los habitantes «habidos y existidos», por toda la tierra que nos dió la oportunidad de disfrutar de los mejores veranos que recordaremos en nuestra vida, va esta VICTORIA DE LA TRASNFRONTERIZA 2022. ¡VAAAAAAMOOOOSSS!

Nano López
Activador Emocional
Formador de Habilidades Sociales
y Deportista de Carreras por Montaña

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