MONTSERRAT SKY RACE 2021

 

Teníamos ganas, muchas ganas de volver ,,, y qué mejor escenario que este, para volver al mundo del Trail, con un dorsal enganchado al pecho (o al muslo).

La prueba, competición oficial de la Federación Catalana y Española de Atletismo, y avalada por ITRA (International Trail Running Association), iba a exigir cumplir con toda la normativa COVID-19 actual. Medición de temperatura, mascarillas en las salidas agrupadas en 50 corredor@s, y zonas de transición en el recover y salida de zonas habilitadas.

Todo ok, para volver a la competición, de la mano de Klassmark.

El calentamiento, iba a servir para ver lo frías que son las carreras mientras dure el estado de alarma y mientras la gran mayoría de la población, no esté vacunada. Poco contacto entre corredores, mucho distanciamiento entre todos ellos y aunque la broma siempre sea nuestro sello de identidad, hay gente que prefiere mantenerse al margen y no dejarse llevar ,, (todo es respetable).
También sirvió, para darnos cuenta (a última hora) que la prueba había cambiado el inicio, que ya no era calle abajo, si no calle arriba y hacia un sendero desconocido por muchos de nosotros, el cuál haría que la prueba se estirase ya desde un inicio.


 

La salida, como no, atodaostia.com ….
De entre los corredores que acudían a esta edición, el compañero de batallas Blacky Gerard Morales y yo, como habituales. Del resto, no tenía «ni pájara» de quien era prácticamente nadie. Salvo Marc Màrmol, otro habitual que iría en la cabeza de carrera y Ignasi Ferrer, uno de los que también vino a Sanabria, desconocía a lo que a la postre, iba a ser el top-20 de la carrera.
Juventud era lo que reinaba en esta edición, y pisteros ,,, corredores rápidos, jóvenes y de asfalto. Dimos cuenta de ello, tan rápido salimos del corriol que nos sacaba de Monistrol de Montserrat, y nos introducía en una serpenteante y amplia pista de caballos … «Adeuuuuuu ,,, vagi be!!».

Lo importante era participar y estar allí, ¿no?, pues ya que hemos venido a jugar, disfrutemos de este idílico y tan conocido lugar.

La primera parte del circuito, no es la que más nos guste, ya que transita como digo por zonas bajas, y frías de la cara noroeste de la montaña mágica. Una pista que nos lleva a un pequeño bosque, el cuál es un contínuo subir y bajar. Los primeros 7 km’s, nos conducen de forma distraída hasta encaramarnos a Santa Cecília por el Camí de Can Martorell. Aquí, el punto en el que verdaderamente empieza la prueba cada año, cargamos producto, refrigerio, aire y encaramos el camino que antiguamente era el descendente de la prueba y que nos conducirá hacia Sant Salvador.

Hasta hace 3 años, la prueba transcurría hasta este mismo lugar. A partir de aquí, se buscaba la canal de Sant Jeroni, un paso vertiginoso y de pura SkyRace, que te conducía hasta los pies del punto más alto de la montaña, Sant Jeroni (1.214 metros). Debido a los desprendimientos que dieron lugar por aquel año, junto al gran número de personas que transitaría en la prueba por aquel lugar, se prohibió desde la conservación del parque hacer pasar una prueba competitiva por aquí, por lo que se buscó recorrido alternativo. Puedo decir que ha ganado en velocidad, pero ha perdido en espectacularidad, todo sea dicho. Ojalá algún dia se vuelva a los orígenes.

El ascenso hacia Sant Salvador se lleva acabo por un estrecho sendero, precioso y sinuoso, el cuál se encarama a las faldas de Cavall Bernat y otros míticos «dedos» los cuáles se escalan desde hace décadas. Parece fácil, pero va subiendo poco a poco, hasta llevarte al Refugi de Sant Benet, parcialmente destruído. Este punto, es decisivo, ya que desde aquí, la prueba es prácticamente de perfil negativo y necesitarás piernas para librar la batalla hasta meta.

Desde prácticamente el km. 3, voy sólo en carrera y no coincido con absolutamente nadie (ni por delante, ni por detrás). Esto, sinceramente no ayuda en lo anímico, ya que siempre es apetecible encontrar corredores, o incluso compartir km’s con algún otro.

 

El segundo tramo de carrera, como digo, es rápido, muy rápido. Desde el Pla dels Soldats, comienza una contrarreloj con uno mismo. Bajar de Sant Miquel hacia el camino que sube desde Collbató, se antoja complicado por la cantidad de roca suelta que habita en él. Normalmente, las mañanas que hemos pasado aquí, este camino lo hacemos en el sentido ascendente.
Llegar a las faldas del Monestir de Montserrat, es sentir que la meta está cerca, pero aún queda subir los escalones a l’Agulla de la Creu. ¡Parece mentira lo que cuesta subir estos 80 metros de desnivel!.

Desde allí, ahora sí, sólo guarda bajar por la «drassera» directos a Monistrol. Esta bajada, sí que la conocemos bien, y nos dejamos caer con el trazado incrustado en el disco duro. La parte final, guardará otra sorpresa. Al salir de la pista, cruzamos bajo la carretera por un pequeño acueducto (que otros años estaba lleno de agua), pero no bordeamos el campo de fútbol para entrar a meta, si no que nos desvían otros 500 metros por un sendero que se aleja de la meta y te lleva a la desesperación !!! … Jajaja.

Al final, entramos en meta con un tiempo de 2 horas y 32 minutos (8 minutos más que el año anterior).

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