Maratón Trail Costa Brava. La salvaje, escarpada y preciosa Costa Brava, desde dentro.

 

La Maratón Trail Costa Brava, con una distancia de 43km’s y unos 4.200 metros de desnivel +/- , iba a poner a muchos corredores en su sitio.

 

Todos conocemos la belleza de las calas, playas y rincones de la Costa Brava, pero pocos conocen su belleza interior, tan salvaje como enigmática. Senderos, helechos, roca, arestas, descensos de vértigo,,,, ¡Todo se mezcla en esta fantástica prueba de Klassmark!. Trail Costa Brava.

 

Como siempre, hacemos noche en ‘la zona zero’, y nos ubicamos con la VAN frente al estadio de Palamós, para de esta forma, coger el bus que nos llevará a primera hora de la mañana al inicio de la prueba, en Pals.
(En esta ocasión, la carrera es lineal, con salida y llegada en poblaciones distintas).

 

Foto by Oriol Batista

 

Foto by Oriol Batista

 

El Trail, mola ,,, y si es entre amigos, mola más 🙂
Junto a Manu Vilaseca y Gerard «Blacky», aguardamos en el pabellón de Pals entre risas, charlas y buen ambiente, como suele ser costumbre en las pruebas organizadas por Klassmark…
Calentamiento (el justo, ya que tendríamos tiempo de «acalorarnos» un rato más tarde) y todos hacia la línea de salida.

 

 

La salida, es a las 9:00 en punto, y aunque el airecito sea fresco, se augura un día de calor y de muuuucha inteligencia en carrera, para saber regular esfuerzos y dosificar «entusiasmos».
No obstante, como era de esperar, la salida es rápida.
Tirados por Thibaut Baronian (el corredor internacional de Salomon) y seguidos por Blacky (The Elements), junto a Alberto Vinagre, Victor Mier o Rubén Hernández, en seguida dejamos atrás la población de Pals, para adentrarnos en el bosque de Ses Garites.

 

 

Los primeros km’s, dan rienda suelta a la anarquía entre los corredores que encabezamos la prueba.
Por delante, los 3-4 primeros deciden no guardarse nada y en seguida toman distancia. En un segundo grupo, nos vamos sucediendo y alternando las posiciones, según sensaciones, euforia, estrategia o ves a saber qué …
En seguida llegamos a la Cala Sa Riera (km 8), en el que se encuentra el primer avituallamiento. Las sensaciones son buenas y no me detengo a recargar bidón, ya que en esta ocasión he decidido ir con chaleco de hidratación y llevo dos softflask de Salomon cargados de Tailwind.
Desde aquí a Sa Tuna (km12), no pasa mucho rato y en seguida nos vemos en disposición de encarar el «ascenso» mas largo de la mañana (nada de locos, ya que ascenderemos a 248 metros). Eso sí, la Costa Brava comienza a «dignificar su nombre» y pone de manifiesto por qué es ‘tan brava’.
Terreno técnico, roca, arena de playa y poca comodidad de avance en cada pisada, ya que parece que estemos en «medio de arenas movedizas».

El punto más alto, se presenta ante nosotros (Puig de Sa Guàrdia) y es a mitad del mismo, en el que damos comienzo a una bonita amistad.
Aran De Mingo Jovani, (corredor y probador de marcas) con quien iba a completar el resto del trazado, hasta llegar a meta.

 

 

 

Es desde este km 14 hasta aproximadamente el 23, cuando la carrera coge unos tintes «pelín» incómodos.
Con esto, pretendo decir que el tramo que transcurre entre este punto en alto, el mirador de Fornells y hasta llegar a Tamariu, se hace algo «indigesto» para la salud psicológica del atleta, ya que no puedes correr de forma continua, ni tampoco está permitido ponerse a andar (a no ser que quieras asumir cargar con una ‘minutada’ importante en el crono final).
Las primeras insinuaciones de fatiga, se van manifestando ligeramente y además, el sol comienza (por las horas que son) a imponer su autoridad.

 

By Oriol Batista

 

A puntito de llegar a Tamariu, las sensaciones son muy buenas. Junto a Aran, vamos atrapando algún «aventurado» que se había lanzado desde el km1 a la guerra de la Costa Brava. Entre ellos, Alberto Vinagre (excelente corredor de montaña), con el que llegamos prácticamente juntos a esta población/avituallamiento, y donde él hace su particular «stop&Go» (se conoce bien y lo demostrará más tarde).
Tamariu, es una preciosa población costera, con un entramado de calas salvajes a las que se accede a través del famoso GR-92 (Camí de Ronda).
Por él, transcurríamos los corredores ante el ánimo y también sorpresa de muchos turistas, lugareños y visitantes de la zona.
Desde Tamariu al Faro de San Sebastián, se me agolpan los recuerdos de veranos con amigos, pareja y también sólo, transitando por esta fantástica senda tan brava y tan nuestra.

«Eiii, aquí et porto jo Aran, aquest es el meu terreny i jo poso ritme i compàs»

A puntito de llegar a la Cala Pedrosa, nos damos ‘conformidad no verbal’ de lo bien que vamos. Es el km 26 y hace rato que hemos pasado el ecuador de la maratón. Es hora de ir tomando decisiones importantes …

 

 

Tras otra ascensión, para ir sumando esos 2.100 positivos, bajamos a la fantástica playa de Llafranc. Aquí encontramos un avituallamiento importante, el muro (km 30). Cargamos Tailwind, comemos naranja (¡me chifla!) y damos caza a dos corredores más. En este instante, nos colocamos (según nos dicen) en 4ª y 5ª posición de forma conjunta y alternante.

 

Podemos deducir, que el «GAP» entre el pódium y nosotros es importante, por lo que «apretar» y reventar como sapos, no es una opción.
Mantener el ritmo, se nos antoja como la decisión más acertada, ya que no es nada lento y las fuerzas son las que son.
Poco después de pensar esto, es cuando comienzo a notar «ligera» sensación de falta de glucosa, y decido echar mano de un gel que llevaba con cafeína, pero,,,, VEO QUE LO HE PERDIDO… ¡Fantástico! … Pues nada, tiro de isotónico y que sea lo que dios quiera …

 

Calella de Palafrugell (31) y Cap Roig (33,5) son los siguientes puntos de paso y posiblemente, últimos escollos antes de llegar a la parte final del camí de Ronda, con sus entradas y salidas a las rocosas calas (como la Platja del Castell).
Una playa nudista, una cala desierta y un sin fin de turistas, es lo que recuerdo del tramo final, antes de que el corredor que habíamos dejado en Tamariu, nos diera caza y nos avanzara como una exhalación (Alberto Vinagre nos iba a birlar la medalla de chocolate) …
La carrera ya estaba hecha, se trataba de mantener el ritmo e ir «retroanimándonos» junto a los corredores del Trail que íbamos alcanzando.

 

La entrada en Palamós, era ‘un alivio’ para mi cabeza, ya que bien es sabido cómo funciona el subconsciente.
Sugestionado por nuestra parte cognitiva consciente, lanza permutas a la primera, y esta nos devuelve fantásticos manifiestos en forma de calambres, rampas y un sin fín de «ma cagooon deuuuu, aargg,,, oooffff»..

 

Al final, el crono lo paramos en 4h 53 minutos, siendo 5º y 6º respectivamente y cerrando el «elenco» de artistas capaces de bajar de las 5 horas en esta bendita locura de prueba TrailRun. ¡FANTÁSTICO!

 

 

 

 

 

Como no podía ser de otra manera, el Recovery siempre a cargo de Klassmark con platos para todos los gustos, bebidas, pinchos y por supuesto, ‘macro dosis’ de cafés Cornellà XD.
Todo esto y siempre agradecido, de estar rodeado de excelentes amig@s.

¡Nos vemos en Cap de Creus Klassmarkianos!

Nano López
Activador Emocional
Formador de Habilidades Sociales
y Deportista de Carreras por Montaña

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