La Ansiedad

La ansiedad es un sentimiento de miedo, temor e inquietud. Puede hacértelo pasar muy mal, generar incertidumbre, tensión y provocar una sensación de tener palpitaciones, taquicardias y falta de equilibrio físico y emocional. Es una reacción normal al estrés o a situaciones post traumáticas.

Lo primero que tenemos que saber, es que la ansiedad es algo IRRACIONAL.
¿Y esto quiere decir?. Básicamente, que no podemos encontrarle un sentido lógico, racional y fundamentado a una causalidad única y/o específica.
En muchos casos, suele ser un «caldo de cultivo» que se va fraguando durante meses o años, y que en el momento o etapa vital que más tranquil@ te encuentres, aparece para «azotarte»,,, (de hecho, suele ser así).

Puede mostrarse de forma muy diferente, dependiendo la intensidad, la propia tipología de persona e incluso del entorno del que te rodeas. En muchos casos, los síntomas con denominador común son:

– Taquicardias
– Falta o dificultad en la respiración
– Angustia o agobio generalizado
– En muchos casos, despersonalización o disociación «cognitiva sensorial»

Podemos confirmar, que la primera vez que sufres un episodio de ansiedad (y como he dicho, cabe destacar que depende de la intensidad con que la sufras), te haces muchas preguntas. Preguntas, todas ellas sin respuesta, y en función de lo sugestionable que llegues a ser, puedes hasta asustarte pensando que te está ocurriendo algo grave.
En muchos casos, asociamos los síntomas físicos a preguntarnos si no estaremos padeciendo algún tipo de enfermedad o patología más allá de la mentalmente conocida como ansiedad. Como ya he dicho, son muchas las cosas que suelen pasar por la cabeza cuando esta enfermedad mental te azota.

El libro «Subcampeón» del ex futbolista Zuhaitz Gurrutxaga, explica como la ansiedad le atrapó en situaciones de pánico extremas, hasta creer que estaba volviéndose loco.
Esta situación de descontrol, generó en él varios TOC (Transtornos obsesivos compulsivos), los cuáles le impedían realizar una vida normalizada, y más aún, dentro de la profesión que realizaba y el alcance popular que tenía en su entorno.
Si bien, cabe decir (para quitarle hierro o volumen de preocupación), que no siempre la ansiedad genera trastornos de este tipo, siendo simplemente, situaciones puntuales, en las que aparece en forma espontánea para generar «un pico» de tensión, y desaparecer.

¿Que situaciones puedo padecer si sufro ansiedad?

Fatiga.
Los episodios de ansiedad, agotan. La energía que se emplea en «sobrevivir» a cada uno de los síntomas expuestos, desgasta enormemente, hasta el punto de llevarte agotado prácticamente todo el día. Se recomienda no obstante hacer lo contrario a lo que tu cuerpo pide, es decir, en lugar de parar y echarte «a la bartola», es altamente recomendable buscar actividades (físicas y psicológicas) de interés para quien lo padece.
La actividad o ejercicio físico, es algo muy recomendable para generar esas dopaminas esenciales que restablecen ciertos estados de ánimo y ayudan a mejorar y fortalecer el sistema inmunitario.
La lectura o juegos de mesa, estimulan nuestro cerebro, por lo que también son altamente recomendables.

Respiración.
Solemos tener la sensación de ir gran parte del día y/o sobretodo en momentos puntuales, con una limitación importante de nuestra capacidad respiratoria, lo cual, suele agobiar bastante, ya que es condición indispensable de supervivencia.
Paradójicamente, uno de los ejercicios que mejor funcionan para trabajar este aspecto son las «ausencias» de respiración, realizando pausas (aguantar la respiración) en episodios de 15-20 segundos, de forma repetitiva (10s x 20 – 8s x 20 – 6s x 20 – 4s x 20 – 2s x 20).
Puedes contactarme si quieres saber más sobre este tema y/o como realizarlas.

La despersonalización.
Bajo mi punto de vista, la peor. La sensación de que abandonas tu cuerpo y te disocias de él, es un síntoma claro de ansiedad. La angustia que sientes al perder sensorialidad con tu presente, hace que puedas incluso llegar a padecer ataques de pánico, generándote una necesidad imperiosa de abandonar el lugar en el que estás, salir de la reunión en la que te encuentres o de la cena de la que a priori estabas disfrutando y huir a tu refugio personal (ya sea tu casa u otro lugar de paz).
Es altamente complicado describirla mejor, pero para hacernos una idea sería como si despertaras en una habitación blanca, de techo y suelo blanco, paredes blancas, sin puertas ni ventanas, y no vieras el «límite» entre techo, paredes y suelo»…. realmente algo que genera una incomodidad psicológica muy alta.

Taquicardias.

Sensación de que puedes padecer una alteración del ritmo cardíaco, hasta sentir pequeñas alteraciones del pulso o taquicardias, lo cuál sugestiona aún mas el estado en el que te encuentras.
Recientemente, se han realizado estudios, en los que he participado activamente, sobre el vínculo existente entre el estado emocional de una persona y su frecuencia cardíaca (arritmias y taquicardias) – Hospital Clínic de Barcelona, Dra. Margarita Calvo.

Pensemos que cuando nos llevamos un disgusto inesperado o nos asustamos, se nos altera el ritmo cardíaco y la presión arterial, ya que se activa nuestros sistema simpático nervioso (SSN). Éste, libera grandes cantidades de adrenalina, las cuáles predisponen a que el cuerpo esté ON ante una amenaza, imprevisto o necesidad puntual. Por ejemplo, ante una pelea, un asalto, un coche que se salta el stop y va directo al paso de zebra que estás cruzando, etc…

¿Cómo trabajar la ansiedad?

La ansiedad se trabaja de diferentes formas.
Una de ellas (esencial) es con el/la psicólogo/a de confianza, quien te ayudará a abordar aspectos básicos que se te pueden escapar. Las técnicas que podamos conocer como coach, psicólogo o experto en la materia, pueden ayudarte a trabajar en el día a día esa ansiedad que te aparece sin previo aviso y ante la que no sabes como actuar.

La aceptación: Fundamental en esta patología.
Como ya hemos dicho, la ansiedad es irracional, por lo que no queda otra que aceptar sus consecuencias o sintomatologías. Es complicado hacerlo sin más, porque cuando se sufre golpea y golpea duro, pero no queda otra que aceptarla sin buscar una lógica, ya que no la encontraremos. Existen diferentes técnicas de activar nuestro hemisferio racional, el cuál frena en seco esos momentos más complicados.
Hablarle, restarle importancia o protagonismo e incluso desafiarla en cierta manera, son metodologías que ayudan a mitigar sus efectos. Escribir los primeros síntomas, también es un sistema que ayuda y mucho a trabajar esta enfermedad.

Cuando la ansiedad limita tu día a día, no te deja dormir y hace que vivas episodios de pánico, quizá debas acudir a tu médico de cabecera, ya que probablemente necesites complementar ese trabajo psicológico con medicación.
No obstante, éste siempre es como digo, el último de los recursos que recomiendo. No porque no crea en la medicina ni mucho menos, más bien todo lo contrario, si no por no tirar del recurso «fácil», del efecto placebo, el cuál te hará depender de un químico para notar (o confirmar) una mejoría, y esto podría conducirte a una dependencia hacia estos fármacos o inhibidores/ansiolíticos, acabando con ello, por generar otro problema.

Si te ha servido de ayuda este pequeño «post», espero tus comentarios.
Para más información, consulta en mi perfil «Hablamos?» y nos ponemos en contacto.

 

Nano López
Activador Emocional
Formador de Habilidades Sociales
y Deportista de Carreras por Montaña

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