HEREDEROS DEL ESFUERZO
Una vez oí de la ‘sapienza’ de mi traspasado abuelo materno, decir:
«Los tiempos difíciles, hacen humanos fuertes ,,, Los humanos fuertes, generan progreso y mejoras ,,, el progreso y las comodidades, dan lugar a humanos débiles y acomodados ,,,, y esto, nos devuelve a tiempos difíciles» … (Ufff…. tremenda verdad).
Precisamente estos días, he visitado la tierra de mis orígenes (padres y abuelos) gracias a una de las carreras que Mountime by UltraSanabria organiza.
En esta ocasión, en un lugar que desconocía por completo: Los Arribes del Duero en la prueba de TrailRun, Arribes Ocultos .
Concretamente, hemos estado en el pueblo de Fermoselle, conocido como el pueblo de las 1.000 bodegas, y sencillamente me parece algo que, a la par de increíble, inaudito y sorprendente, es admirable, sobrecogedor y de máximo respeto hacia para nuestros ancestros,,, y me voy a explicar …
Tras la sangrienta y sufrida Guerra Civil que nuestros abuelos tuvieron que padecer hace casi 1 siglo (allá por el 36),,, tras sufrir una dictadura durante precisamente 36 años más,,, después de la 2ª Guerra Mundial, que también golpeó en las necesidades básicas de los pueblos más limitados,,, y tras luchar y pelear para sobreponerse a diferentes crisis (económicas, pandémicas, agrarias, alimentarias y de todo tipo), pueblos como Fermoselle (Zamora), así como muchos otros, entre los que por ejemplo se hayan la comarca de mis queridísimos (comarca de Aliste, Zamora), luchaban en el día a día para sobrevivir, para comer, para tener una vida lo más digna posible, sin lujos, excesos ni caprichos.
De entre todas estas adversidades, subsistieron, tuvieron descendencias, construyeron y crearon todo lo que hoy día podemos disfrutar hijos y nietos, llamándolo vaga e insultantemente si cabe, como «turismo rural» de gran importancia histórica.
Pueblos que como Fermoselle, se les data en origen perromano datándolos con más de 2 milenios de historia, hacen que su evolución sea digna de conocer, y ‘traída’ a nuestros tiempos, para conocer la dureza con la que se vivía en el pasado siglo XX ,,, (para no irnos más allá tampoco).
La agricultura y la ganadería eran vitales para el abastecimiento de las necesidades básicas de grandes y pequeños, y Fermoselle se instó como gran población vinícola, por sus extensos viñedos a lo largo de su peculiar y «pseudo mediterránea» región (que es como la comparan, por su microclima), así como productora de aceite (por la múltiple población de olivos que allí se encuentran).
Este pasado fin de semana, pudimos dar buena fe de ello, recorriendo sus senderos, acercándonos a los meandros de los arribes y parando a respirar la historia que desprendía la zona, en cada uno de sus rincones.


Mientras remarcaba el recorrido de la prueba del domingo, me topaba con algún lugareño que estaba podando varios olivos, que la entrada en la CE en los años 80, provocó la destrucción de muchos de los viñedos que tanto esfuerzo habían supuesto mantener, a cambio de recibir unas ayudas que eran oro para la población, (recordemos que venían de superar guerras, crisis, hambre …). Seguramente, un error histórico totalmente comprensible, dadas las situaciones de la época.
Claro está, y años después, te das cuenta de como estas extensas zonas de la Ribera zamorana, atentaban contra los viñedos de la Borgoña francesa, que veían peligrar su expansión por el viejo continente…
La ubicación de estas cepas y olivos, abajo hacia los meandros del Río Duero, les concebía una protección del frio y les otorgaba un micro clima ideal para su cultivo. Su duro remonte hasta el pueblo, se hacía patente al transitar sus senderos, y dar consciencia de lo que tenía que ser subir cargado hasta sus bodegas, bajo las casas de este pueblo zamorano … Años de trabajar y trabajar, para simplemente comer. Una idea tan básica como vital, y tantas veces oída por boca de mi padre y abuelo, y mismas veces menospreciada por uno, hasta que con el paso de los años y el conocimiento más profundo de su historia, mayor valor voy otorgándole… ¡Impresionante!.

Estas bodegas, en las que se guardaba la uva, y que algunos las datan del S.X, son una obra histórico-arquitectónica que reflejan lo inverosímil de la capacidad del ser humano. Recónditas cuevas de granito, perforadas a mano, donde las rocas cargadas «a peso», ofrecen dinteles de piedra, apuntalando sus arcos y dando lugar a espectaculares y recónditos lugares, que hoy en 2025, se muestran al mundo como patrimonio de la humanidad, ofreciendo una visita turística, la cuál esconde años de esfuerzo, sacrificio y mucha historia. Fermoselle, conocido como el pueblo de las 1.000 bodegas, hace que tengamos 2 pueblos en 1. El que se ve, y el oculto bajo sus calles y comunicado por callejones de granito, y con ve a saber que tesoros ocultos a día de hoy …

Herederos de todo este esfuerzo, nos quejamos de atascos mañaneros de las 8 de la mañana, alguna hora extra en la oficina aclimatada a nuestra necesidad, aburrimientos de media tarde, críticas constantes a lo personal y ajeno, faltas de empatía social e inconformismo incesante y consumista de la era actual …
No somos conscientes de todo lo que han sacrificado para vivir como vivimos, y aún así nos quejamos de lo insuficiente que nos parece todo ,,,
No somos conscientes del dolor y sufrimiento que todos nuestros antepasados tuvieron que padecer, para subsistir y darnos la vida que tenemos.
Ni en muchos casos, somos conscientes de todo lo que tenemos a día de hoy, siendo auténticos privilegiados por disfrutar de las comodidades que nos rodean y que tan poco agradecimiento les presentamos …
Es por todo esto, que tenemos que cuidar mucho MUCHÍSIMO más nuestra historia, nuestro entorno, nuestros privilegios y comodidades, porque de caer en vano esa consciencia, volveremos a tiempos difíciles, y dudo mucho que estas generaciones estén preparadas para asumir ciertas dificultades vitales, como tuvieron que asumir padres y abuelos.
Jornadas de sol a sol, por un «currusco de pan», sin calefacción ni aire acondicionado, ni agua caliente, sin por supuesto tecnología, ropa de marca, ni coches de gama alta,,, sin a penas medios de comunicación (teléfonos móviles, internet, ni plataformas digitales), sin caprichos ni lujo alguno, seguramente la vida era más simple,,, pero también más auténtica, más valiosa, más respetada y sincera.
Somos herederos de un esfuerzo, que hay que tener presente para que no caiga en el olvido.

Nano López
Activador Emocional
Formador de Habilidades Sociales
y Deportista de Carreras por Montaña
