La Buff Mountain Festival 2018, se presentaba con múltiples novedades .. Entre todas ellas, las renovadas 4 pruebas de TrailRun, en las que la distancia maratón, se encuadraba dentro de la copa del mundo de las ISF.

La prueba en la que íbamos a participar, era la distancia de la copa del mundo, la maratón, con un recorrido totalmente renovado y que transcurría íntegramente por la Vall de Boí.

Tras sufrir alguna modificación de última hora, la carrera se encaramaba cima a cima, hasta los 3.300 metros positivos, con salida y llegada en Barruera,

Eran la 8 de la mañana, y ya hacía calor, mucho calor .. Se avecinaba una jornada exigente, y estaba claro que hidratarse bien sería esencial, básico, PRIMOROSO!! (otra vez)..

Con una salida rapidísima, como era de esperar, la cabeza de carrera en seguida se distanció a lo largo del río, para durante 4 km, aventurarse en ritmos elevados (¡Qué locura!)…

Llegados al primer avituallamiento de Taüll, la prueba comenzaba a zigzaguear encaramándose a lo alto del faro de este preciosa población.

La bajada, vertiginosa y peligrosa a la vez, por el verdín, directos a Caldes … UNA LOCURA DE INICIO DE CARRERA!.. Subir mucho los primeros quilómetros, para bajarlos casi de golpe.. BIENVENIDOS A LA VALL DE BOI !! …

El trazado toboganero pegado al rio de Caldes, hasta el Balneario, comenzaba a mostrar lo dura que iba a ser la jornada. Podías correr, pero el cuerpo te pedía alternar con algún paso de caminante. Llegabas al mítico centro de descanso, donde esperaban amigos para ayudarnos en este avituallamiento y coger palos. AQUÍ EMPEZABA LA FIESTA DE VERDAD.

Balneari de Caldes.

Subir al ‘estany’ de Llubriqueto, se antojaba lento, duro,, no sólo por el calor, si no por la inclinación del recorrido en algunos tramos, y el como «iban las patas» ya.
Pisar trazos de nieve, y crestear hasta el Roi, para bajar en línea recta y vertical hacia Muntanyeta, acababa por castigar unos cuádriceps muy exigidos hasta entonces.

Tocaba recargar pilas en el avituallamiento, y encaramar el último «collado» … El Comaminyana, a casi 3.000 metros de altitud.

Empezamos con un grupo de 4 corredores, buen ritmo, habíamos bebido, comido,,, no obstante, fui poco a poco perdiendo fuerzas, y me descolgué de este pequeño grupo … Parecía que el tio del mazo, venía a verme de nuevo… QUE PESADO !! Yo no le había invitado a tal fiesta…

Semanas atrás, hicimos parte del recorrido junto a Txerard de Taüll, y comprobamos tanto la belleza del lugar, como la exigencia de su terreno .. Lo que no me esperaba, es que volviera a atragantárseme la distancia y con las mismas sensaciones que hace 3 años (aunque en distinto punto.

Bebí agua hasta casi «inundarme», comí con una regularidad mas que adecuada (aunque quizá no suficiente),,, y pese a ello, me detuve en un par de ocasiones para «coger aire», ya que me sentía asfixiado, atacado, acelerado de nuevo .. me faltaba la energía e incluso parecía tener hasta sueño!!

Me había detenido en un par de ocasiones para coger aire, sentado en una roca, para respirar, para normalizar las pulsaciones, pero no lo conseguía.. En esas, apareció Pol «mi bro», el cuál, como ya hizo en 2015, me asistió, me animó y ayudó a seguir unos metros mas, pero en esta ocasión no pudo conseguir convencerme, ya que las fuerzas habían dicho basta.

El entorno era mágico, perfecto, idílico,,, El recorrido era espectacular, ¿era posible que no tuviese fuerzas suficientes para mantener el ritmo hasta meta?… Iba ser que no.
Decisión: ABANDONAR
¿Podía tener mejores vistas? Aquí me quedo Bro ,, Me rindo. No es el día, y la montaña manda.

Manta térmica, chaqueta, y a esperar que vinieran a buscarme. Allí, los dos, presenciando los besiberris, el comaloformo, la Vall de Boí .. Por segunda vez en 2 meses, abandonaba una carrera por deshidratación, por agotamiento. Se antojaba duro no poder llegar a la meta, pero pensándolo después, llegar hasta allí, ya había valido la pena.

Las carreras de ultrafondo, tienen estas cosas. Se entrenan, física y psicológicamente. Interfieren muchos factores. La alimentación, la preparación física, la suerte, el calor, el frio, las ganas, la ilusión ,,, Todo tiene un poquito que ver para conseguir llegar a la meta… El factor emocional, es un elemento clave para poder afrontar estos objetivos.

La suerte de compartir km’s entre montañas y senderos con mi pareja, también es un aliciente más para disfrutar de este fantástico mundo. En la próxima entrada, hablaré de la importancia de la preparación psicológica en las Ultra Trails.

Nano López
Activador Emocional
Formador de Habilidades Sociales
y Deportista de Carreras por Montaña

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