BUFF EPIC TRAIL

La Buff Mountain Festival 2019, empezaba para ‘una servidora’ el viernes por la mañana, yendo con tiempo suficiente para así poder hacer la correspondiente visita a la familia Turró y poder instalarnos con nuestra camper a la vera del Río de Barruera … Mi acompañante para esta primera noche, Meru 🙂

La modalidad que iba a disputar este año, sería la de 26 km’s y 1.900m. +, la cual se celebraría el sábado.
La salida, no era excesivamente temprana, y ya se percibía el calor que haría en esta jornada de alta montaña, por lo que decidimos ir «ligeritos de ropa».
De nuevo, tirantes, y cinturón ancho para la hidratación pertinente y abastecimiento necesario para la prueba (prescindimos de chaleco mochila de hidratación).

Este año, echaría en falta a la ‘Sister’, la Nurieta, que estaría en otros menesteres de compromisos con la marca,, (no volveríamos a repetir el duelo de hace un par de años, divertida entrevista final que dejo en este enlace) XD

pic by instagram.com/jsaragossa

Con todo esto, la salida explosiva como siempre, parte de la iglesia románica de Barruera para tras dar una vuelta de «situación» al pueblo, encararse por el río hacia Eril la Vall.
Primeros 4 km’s que parecen 100 metros lisos entros los candidatos a la victoria. Una locura teniendo en cuenta la ascensión NonStop de casi 2.000 metros de desnivel hasta la cresta del Comaminyana. (Nunca he podido comprender como estos ‘WildRunners’ consiguen salir a estos ritmos, para mantener a posteriori y durante tanta distancia, un ritmo más que alto. Me parece una capacidad bárbara).

Con unos 20 minutos en el reloj, atravesamos Eril la Vall entre los aplausos de voluntarios y amigos (pues allí se encontraban la Bel y la Olma realizando el apoyo imprescindible para los corredores).
Saco el pequeño vaso de Salomon, y bebo un «glop» de agua. Comienza la ascensión hasta la Collada de Basco, que sería el primer ‘respiro’ a 2.000 metros de altura, para sendear después cómodamente durante 3km’s.

El dia es espectacular, radiante, de los que me gustan (siempre he dicho que soy muy de sol ,,, así soy de gitanillo). No obstante, algunas veces el solecito me ha jugado alguna mala pasada, como la vuelta turística que me di en helicóptero por estos valles el año pasado.

Llegamos a Port de Gelada, a muy buen ritmo tras Eli Gordon (1ª clasificada), la cual se mantiene delante a unos 20 o 30 metros, y otros 2 corredores junto a ella. La subida desde aquí, hasta la cresta de Comaminyana, sencillamente espectacular, dura, bárbara y salvaje, como toda la Vall de Boí en sí.

Las vistas, no son menos sorprendentes. Tras nosotros, al fondo del marco, Monte Perdido ,,, al costado izquierdo de nuestra marcha, el imponente Aneto. Al fondo, los Besiberris, Comaloformo ,,,, En fin, indescriptible el track de esta prueba, no recuerdo muchas pruebas que se acerquen a la belleza paisajística, salvaje y alpina que nos ofrece siempre la Buff Epic Trail

Durante el trazado de esos 3.000 metros a salto de roca, sorteando algunos pasos expuestos de la cresta, los voluntarios van apareciendo para resolver cualquier incidencia que una persona pudiera sufrir durante la prueba, lo cuál se agradece, ya que sabes que estás siendo vigilado y cuidado en todo momento.

En este transcurrir, mi torpeza una vez mas se muestra puntual y aparece en forma de golpe con corte.
En una roca saliente que no veo, me golpeo la rodilla y me hago un feo corte junto a la rótula, el cuál, durante unos segundos, me hace dudar si voy a tener que parar …

«Ostia, parece feo, ¿qué hago?… tampoco puedo pararme aquí en medio de la cresta, bajar, voy a tener que bajar igual,,, y no creo que los muchachos del helicóptero se vuelvan a creer otra excusa para darme una vueltecita por estas fantásticas montañas …. XD».

Prosigo con el corte abierto hasta acabar la cresta, ya que sé que al final de la misma, además del punto líquido, hay un pequeño apoyo sanitario para cualquier incidencia que los corredores podamos tener.
Durante años anteriores, la prueba se disputaba en el sentido inverso, y había participado de ella 2 años, en 2016 y 2017.
En el curso 2018 ya cambiaron la dirección de la marcha, pero disputé la Maratón, igual que hice en el primer año que vine en 2015, por lo que hasta la fecha, no había podido comparar el sentido de la misma.

Este 2019, sentía curiosidad por ver cómo sería crestear el Comaminyana en sentido ascendente, y bajar desde esos 2.600 hasta el Refugio de Montanyeta a 1.350. La respuesta la obtuve en seguida abandoné el punto de vida líquido. ¡¡ESPECTACULAR!!.

El cresterío en sentido ascendente, es mucho más bonito y técnico, por lo que si te gusta subir (como a mi), y te sientes fuerte, disfrutas como nadie de este trazado de casi 3 kilómetros (otro año intentaremos salvar caídas, cortes y otros contratiempos …).
Al final del mismo, varios voluntarios como decía, te esperan para refrescar tu ímpetu, ya que como digo, el Lorenzo apretaba de lo lindo, y aquí arriba tampoco era menor su intensidad.

Comienza ‘el tobogán’ vertical, por entre una tartera de piedra y roca, y tras pasar por el punto en el que el año pasado pusimos freno a la prueba, nos adentramos en un largo manto verde sin a penas sendero, el cual nos hacía perder altitud a la velocidad que cada uno quisiera instalar en su control de crucero. (Este año, no había acumulado ningún nevero… habría sido divertido hacer algun «CulenBajen»).
En mi caso, sabiendo del desnivel negativo que se avecinaba, puse una marcha cómoda y no precipitada, para no pagar las consecuencias en el «rauuuuxx» final.

En este verteginoso descenso, Eli Gordón nos dijo «hasta luego cocodrilo», ya que la cualidad del descenso, gracias a su tamaño de corredora de bolsillo, es cuasi innata… Imagino que buscaba sensaciones tras muchos meses lesionada. Eli Gordon ha realizado una ascensión cualitativa en los 3 últimos años espectacular, consagrándose hace 2 años, ganando la OCC (Orsieres – Champex Lac – Chamonix) de la UTMB. Esto le dió pie a fichar por el Salomon Team Internacional.

Por mi parte, a ritmo alegre pero cómodo, se me suma otro corredor con el que había coincidido en alguna que otra prueba como la Maratón del Cap de Creus, para llegar a Montanyeta avanzando a un par de corredores más, que estaban empezando a pagar los excesos de los kilómetros anteriores.

Último avituallamiento en el refugio de Montanyeta, el cuál decidimos hacer más rápido de lo normal, intentando poner una marcha ligera en el descenso de plano ondulado que vendría hasta el balneario de Caldes, y posterior ascensión a Boí.
La idea era rebajar las 3 horas y media de carrera.

Empiezo a notar el cansancio en los cuádriceps, cosa lógica, puesto que el devastador inicio de carrera, nos hizo subir de golpe los casi 2.000 metros de desnivel, para bajarlos casi de golpe, en los posteriores kilómetros a la cresta del Comaminyana.

No obstante, me siento bien, con zancada alegre, y doy alcance a tres corredores que iban juntos nada mas llegar al puente de Boí.
Comenzamos la ascensión por carretera, hasta el cruce del camino que nos empujaría hacia Boí. Son apenas unos 100 metros de ascensión, pero que con el castigo que ya traíamos, hace que se antojen algo incómodos los contrastes musculares de bajar y subir de forma repentina.

Con uno de estos 3 atletas, un corredor polaco de Buff, nos distanciamos unos metros para adentramos entre el gentío de Boí y llegar al último avituallamiento líquido, en el centro del pueblo. Él se detiene unos instantes, mientras yo hago caso omiso para mirar de meterle unos metros que puedan hacerme avanzar ese último puesto a meta.
Se avecina un trazado de camino romano empedrado, que te baja al plano interminable del río de Barruera (4 km’s), y comienzo a notar pequeños calambres en la parte posterior de los muslos … (Meeeec, fin del ataque …).
Se hace patente el «desgaste de pneumáticos» y la zancada entre tanta roca, no es como el que desearíamos, por lo que reducimos esa marcha que tanto nos habría gustado mantener, y hacemos el ancho y plano camino del río de Barruera, a ritmos de 4 altos, hasta llegar a meta. El compi Polaco, le queda un pequeño cartucho para meter esa marcha que yo no tengo, y se distancia directo a meta.

El objetivo no obstante, está al alcance, vislumbrando incluso durante unos minutos instantes previos (bajando de Montanyeta), la idea de acercarme a los 3:15’s.
Consigo entrar bajo el arco de meta, en la iglesia del Románico de Barruera, con 3horas y 29 minutos y 4 puntos en la rodilla XD XD XD ….

 

Nano López
Activador Emocional
Formador de Habilidades Sociales
y Deportista de Carreras por Montaña

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