BUFF EPIC TRAIL 2021

 

Dos años después de la última participación y tras vivir un confinamiento por Pandemia, volvíamos a nuestra anhelada Vall de Boí para correr nuestra distancia favorita, la 26k Buff Epic Trail.

La Buff Mountain Festival, siempre empieza un día antes y termina un día después de la carrera (como mínimo).
Nuestra «família» de Ca la Pepa, nuestros amigos de Taüll, el Tribulosi y en general la magia que envuelve a este bello lugar, siempre hacen de este fin de semana, un clásico en el calendario de carreras.

Llegamos el viernes a medio día, para sin prisas, coger dorsal y también «plaza» en la que aparcar, ya que se iba a juntar un número importante de personas (corredores, acompañantes, famílias enteras) debido a los campeonatos mundiales de SkyRunning, además de otras actividades varias en este fin de semana de festival de montaña.
Inni, que tenía intención de correr la distancia más corta (13k) no podría hacerlo por la fractura del 5º metatarso, sufrida semanas antes.

Teníamos el dorsal, la cena lista y las ganas e ilusión de volver a «escalar» el Comaminyana un año mas … ¡A dormir!

A las 6:00 en punto, arriba. Salíamos en el primer cajón y había que calentar (aunque «de por sí», el día ya iba a ser caliente con los más de 30º previstos a media mañana).
La salida, a las 8:00 en punto, da rienda suelta a los «más osados», los cuáles marcan ritmo desde el inicio. Somos 1.000 corredores y los ritmos son dispares. Obviamente, hay que ser realista y optamos por coger nuestro ritmo. El objetivo, es terminar con la mejor sensación posible.

La primera ascensión, desde Erill a Collada del Basco, ya es pronunciada. Un sendero sinuoso a través del bosque, te «descubre» a 2km’s del primer avituallamiento importante. Se empiezan a formar «pequeños grupos de rodaje». Los ritmos que más convienen, forman un grupo de 6, en el que vamos varios baleares, un corredor andorrano y yo. En el avituallamiento, paramos sólo dos. Reponemos líquidos, cargo Tailwind y seguimos. Hay que encarar la ascensión final, en la que se hace el 90% de los metros positivos de la mañana.

Port de Gelada, es el control y avituallamiento antes de encaramarnos hacia el Comaminyana (Km 14). Sumamos 1.400 metros, y ascendemos hasta casi los 3.000 metros de altitud.
La cosa cambia, el terreno, también ,,, Zona técnica/muy técnica con crestas donde hay que poner la mano en las roca para «grimpar» o tirar de alguna cuerda fija como ayuda. Las vistas, espectaculares y las sensaciones, bueno,,, se acumula la fatiga y somos conscientes del descenso que se aproxima.

Coronamos, nos cargamos de líquido y empezamos el descenso con precaución.
La primera parte de bajada, es al -45% ,,, De frente «besiberris», y el sendero sinuoso, que se va perdiendo entre algun pequeño nevero y mucha piedra suelta.

Comenzamos a bajar y al poco de ir «zapateando» ya notaba que el cuerpo no quería baile … El estómago algo compactado, la sensación de «bloqueo» lumbar y abdominal y cierto mareo … Me había desidratado y quedaban 8 km’s de bajada. Llegar al bosque de Muntanyeta, fue un cierto suplicio y varios corredores que habíamos avanzado en la ascensión, me daban caza. Km 17, avituallamiento. Meto la cabeza en el bidón y hago de tripas corazón …
Se me pasa por la misma, la idea de plegar, pero total ,,, iba a tener que bajar igualmente, al menos hasta Caldes. Paso ciertamente unos 5 minutos algo críticos, ya que la estabilidad del tronco medio, no acompaña y sencillamente me dejo caer cuesta abajo.

Llego a Caldes y parece que he recuperado un poco (suele pasar) …
Desde allí al puente de Boí, un par de km’s en los que puedo volver a correr, y donde recupero algo de ritmo. Ligera ascensión (unos 100-200 metros) hasta Boí, y desde allí un descenso de pura penitencia entre el sendero de Boí al rio, y la larga travesía junto al río de Barruera.

By Jordi Saragossa

Entro en la recta de meta más feliz por el llegar y cumplir mi propósito, que por la forma con la que me presentaba aquí 🙂
Lo mejor, siempre suele ser el paisaje, el trazado y por supuesto ,,, ¡la compañía!.

Desde que empecé mi relación con Inni, me siento la persona más cuidada y admirada del mundo. Es por eso, que disfruto tanto de carreras y viajes, porque la compañía hace que todo valga la pena …

En meta finalmente, con 3h 28 minutos, felices y contentos, deseando ir a pegarnos un homenaje al Tribulosi, entre cervezas y Foundie de Caldo vegetal :))))

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