EL DUELO
Consecuencia emocional ante la pérdida de algo o alguien sumamente querido ,,,
El duelo es un período que demanda tiempo para su sanación, no sólo psicológica, si no física y cognitivo conductual.
Sin duda, es una de las partes que cualquier persona querría evitar, sencillamente por lo que comporta a lo largo de su transcurrir, y es que el Duelo es seguramente esa senda serpenteante e infinita que tenemos que «ascender» hasta llega a la cima de un descubrir personal o interior.
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Tras pasar por la primera fase (la aceptación), el duelo es conocido como el segundo escalón hacia la gestión emocional y forma de trabajar aquel trauma.
Es por eso que nunca podemos obviar o saltarnos este peldaño, ya que el duelo puede esconderse, sepultarse u obviarse, pero el día menos pensado aparecerá con mayor fuerza y será devastador.
Una de las formas ancestrales de afrontar este dolor, es la expresión verbal y obvio, no verbal. Por ello, ofrecer nuestros sentimientos a aquellas personas cercanas, hablarlos, manifestar con aquellas personas de nuestra confianza todo lo que nos pasa por la cabeza, sin tapujos, sin miedos ni temor a ser juzgados, nos ayudará a liberar muchísimas toxinas acumuladas por este gran dolor.

La forma en la que al ser humano le cuesta «aceptar» algo traumático o cuanto menos, negativo, es ancestral.
La ‘negación’ de todo aquello que no nos gusta, es la respuesta casi automática que nuestro hemisferio emocional muestra, nada mas acontecer aquello que de forma sorpresiva, nos aborda o se presenta sin previo aviso. Muchas veces, miramos de «esconderlo» con falsas apariencias, incluso engañándonos a nosotros mismos, empezando de esta forma, a crear un ‘monstruo’ interior, que tarde o temprano nos arrollará.
Desgraciadamente, de forma cultural podríamos decir, nos han enseñado a mostrar la cara más amable, una sonrisa de oreja a oreja, incluso esforzándonos por ello, siendo algo que si nos detenemos un momento, le importa seguramente
