TODO EL MUNDO VA A SU BOLA … ¿O ME LO PARECE A MI?
Muchas personas me han hecho la misma pregunta, sobretodo en los últimos 2 o 3 años …
¿Se ha vuelto todo el mundo extraordinariamente egoísta, hasta el punto de habernos vuelto personas intransigentes, rencorosas, maniáticas y hasta arduamente cascarrabias? Mi sensación es que «la piel fina» es la primera capa con la que a día de hoy, más gente sale a la calle.
De un tiempo a esta parte, y sobretodo en la era post pandemia (como hemos hablado otras veces), parte de ésta nuestra sociedad, no ha dejado de dar señales de egocentrismo en muchos y variados aspectos, ya fueren laborales o profesionales, familiares, amigables/sociales, económicos o de otra índole, que se nos pase por la cabeza…
Es como si al «casi perder todo lo esencial y vital» en época de pandemia, y al ver como se generaba una vulnerabilidad absoluta (fuera de nuestro control), al antojo de un virus letal que apareció sin previo aviso, en una generación ya bastante castigada tras crisis económicas recientes y otros acontecimientos altamente irritantes, adquiriésemos un miedo a no querer ceder en nada, en no confiar en nadie y en construir una «coraza» ante cualquier amenaza o supuesta intención de hacernos «pensar» algo diferente al pensamiento propio. Incapaces de generar autocrítica en nada, y peor aún, realizando acciones hacia para los demás, QUE CONSIDERAMOS INTOLERANTES DE RECIBIR HACIA PARA NOSOTROS/AS MISMO/AS…. (Viva la dicotomía comportamental y social en el ser humano).
Es una pena inevitable buscar la comparación de tiempos en los que la posibilidad de establecer un diálogo sincero, calmado y sin rencores, hacia de la sociedad, de los amigos, la família y otros contactos sociales, algo más puro, real, auténtico y poco artificial … Qué decir de cuando se podía emplear el humor (dando cabida a todo el abanico existente del mismo: ácido, negro, sarcástico…) sin que existiera problema alguno y mucho menos pensar, que se estaba atentando contra ninguna dignidad personal, familiar ni humana ..
Un primera apunte que se me ocurre al respecto: La era de la inmediatez, nos ha destrozado por completo.
El «lo quiero y lo quiero ya» sumado al «ni de broma quiero esto ni un sólo segundo», nos ha generado deseos absurdos de pertenencia altamente egoístas, y peor aún, nos ha puesto en tesituras competitivas con personas de nuestro entorno mas próximo, no permitiendo vulnerabilidades sanas, ni risas compartidas.

¿EL MOTIVO DE TODO ELLO?
¿La dichosa globalización y el alto grado de consumismo instalado?, ¿Ha sido el «buenismo» exacerbado en esta sociedad hipócrita que castiga unas acciones pero ignora otras?, ¿Hemos dejado de pelear y aceptar el esfuerzo como parte de una sociedad sana, para convertirnos en generaciones de cristal, que quieren todo fácil, casi hecho y sin esfuerzo?. Yo pienso que una mezcla de todo ello, nos ha llevado a ser cada vez menos personas y más «individuos sujetos al antojo de la era moderna y capciosa».
Bajo todos estos «suponeres» existen bajo mi punto de vista diversos culpables, para con sumar esta conversión social, sobretodo en los últimos 15 o 20 años.
La primera: La envidia. Siempre ha existido, pero quizá nunca había estado tan «altamente» expuesta como a día de hoy por culpa de las dichosas redes sociales, canales de difusión, chascarrillos varios, etc …
Segunda: Así como el trabajo y el espíritu de sacrificio era algo que acompañaba el modus operandi de nuestros padres y abuelos, es altamente probable que los que actualmente vivimos en el «groso poblacional activo» vivamos una época de bonanza, bienestar, condiciones socio laborales (unos mejor que otros), y de ámbito recreativo u ocioso, bastante distinta a la de ellos … Esto tambien genera ‘disparidades’ entre nosotros, situando diferentes clases, e incrementando si cabe la primera causa (la envidia).
Como decía mi abuelo, (en paz descanse):
«El hombre débil, trae hambre consigo, el hambre le lleva a pasar dificultades, las dificultades una vez se aceptan y trabajan, hacen al hombre más fuerte,,, y el hombre fuerte, acaba creando facilidades para dar paso a hombres débiles y acomodados» ,,, y mi sensación, es que tras la generación que nos dió todo, con tanto esfuerzo y sacrificio, nos toca ver a una sociedad en la que se aprueba el conformismo, la queja, la rendición ante la primera adversidad, donde el sentido autocrítico brilla por su ausencia y donde sobretodo, se ha instalado una piel ABSOLUTAMENTE FINA para cualquier cosa que no gusta mínimamente, perdiendo aspectos para mi ALTAMENTE ESENCIALES EN VIDA como ya he dicho son el sentido del humor (y el cachondeo grupal), la confianza y sinceridad, la calma en el diálogo y el entender que en la vida, casi nada es importante ni grave, salvo una cosa para la que no tenemos solución en absoluto …

No pasa nada si se ríen de ti un rato, no ocurre absolutamente nada tampoco si le cae una pequeña reprimenda a tu hijo por algo que no hizo bien, a tu pareja por no haber hecho algo bien en el trabajo, ni mucho menos deberían encarcelarnos si mandamos de vez en cuando a la mierda a alguien ,, pero la gente se ha vuelto «soldado cuasi legionario e inflexible» cuando alguien lanza cualquier nimio comentario hacia su persona, o personas de su primer círculo de confianza … y esto nos convierte en personas rígidas, intransigentes, poco dialogantes y sobretodo, desconfiadas ante todo lo que la vida nos ofrece para seguir creciendo.
Vivimos seguramente en una de las mejores épocas de la sociedad moderna. Contamos con medios logísticos, económicos, científicos y tecnológicos nunca vistos antes, y sabiéndolos utilizar, podríamos tener un planeta equilibrado, cuidado y de una extrema comodidad para vivir plácidamente en él, cada cual con sus preferencias, gustos o manera (siempre respetable).
El poder, el rencor, el odio y deseo de pertenencia infinita, el capitalismo llevado al extremo, el sentimiento o necesidad de crecimiento económico profesional constante, a costa de perder calidad de vida personal y familiar, nos ha llevado también a empujar todos los pecados capitales hasta extremos impensables tan sólo hace cuarto de siglo. Es por eso, que «primero yo y después ya veremos….».
Tercera causa: EL ALTO ESTRÉS con el que la gente se mueve a día de hoy.
Todo es urgente, para todo el mundo, sin excepción. El problema, es que no todo puede realizarse para ayer, y hay cosas que requieren su tiempo, cosa que nadie quiere aceptar, porque la urgencia sobre todas las cosas, apremia a esta sociedad.
El que tiene hijos, vive estresado, el que tiene un negocio vive estresado, el que no gana suficiente vive estresado y el que gana mucho, se estresa por la responsabilidad que conlleva. Hoy en día, una persona que no está estresada, es de dudosa credibilidad ya que si no estás dentro de la rueda, es que seguramente no estás haciendo algo bien.
Como aquel anuncio de insecticida que mataba cucarachas (las mata callando), podemos hacernos acopio de él incluyendo una fase nueva, para detallar el ciclo de vida del ser humano:
El ser humano nace, crece, se reproduce, se estresa (mucho), discute y muere.
(Si esa es la vida que quieres vivir …)

Las conversaciones son rápidas, con el móvil encima de la mesa «pendientes de algo» que no sabes que es, pero como te han instalado en la cabeza que tienes que vivir conectado, pues tienes que estar pendiente de noticias que desconoces si llegarán (sin saber ni cuáles serán, ni si se producirán) …
Quedar con un grupo de amigos, es más difícil que conseguir cita en tu médico de cabecera en el mes en curso… y cuando por fin quedas, todos vienen con prisas, estrés acumulado y no disfrutan del momento. El que no se tiene que ir porque esa misma noche tiene otro compromiso, tiene que irse porque tiene «el runrun» de estar desatendiendo a la família, etc…
Somos incapaces de sentarnos para «no hacer nada» una tarde cualquiera, con amigos, família, etc … ¿y por qué?, Pues no lo sé, pero a los tanatorios vienen siempre todos sin excusa. Que cosas ¿eh? a despedir la vida, pero nadie se apunta a celebrarla en el «durante» …
Será que nos hemos instalado en una vida consumista, de dopamina fácil e inmediata (series cortas, llamadas cortas y recompensas inmediatas), de «likes» necesarios, donde vamos a cenar cada semana a un sitio de moda, donde tenemos muebles y ropa nueva cada poco tiempo, donde ya no nos sirve ir a aquel pueblo de vacaciones donde siempre disfrutaste y necesitamos decir y mostrarle a la gente el haber estado en la otra punta del mundo, en un viaje exótico y/o tropical, explorando como Robinson Crusoe en una isla cualquiera a 15.000 km’s de casa … si no, no son vacaciones, ¿no?. Y cuidado, no digo que no podamos hacer todas estas cosas, ya que seguramente tenemos la suerte de vivir la época de bonanza que hace un rato citaba ,,, El problema es no hacer nada de lo contrario (quedar para no hacer nada, ir al pueblo, disfrutar de no buscar la aprobación continua, etc….).
En conclusión, creo que hemos caminado inevitablemente hacia la construcción del hombre débil.
Hemos perdido la esencia del ser humano, el contacto simple y relacional, para acumular la gloria en todos los ámbitos existentes (materiales, profesionales, personales…). Hemos dejado morir valores básicos en la sociedad que nos vio crecer. La amistad, la família …
Las manifestaciones sociales se han convertido en una oportunidad de hacer el ridículo constante. Tanto por parte de políticos como de manifestantes. Todos anteponen sus necesidades particulares, que no las comunes o grupales. Manifestantes que no saben ni por que están allí, políticos que buscan salvaguardar sus intereses, y mientras tanto, los perjudicados siguen siendo siempre los mismos, y por el camino, todo el mundo VA A SU BOLA.
Estamos terminando 2026, y siguen habiendo guerras por intereses económicos y políticos (con víctimas mortales, no lo olvidemos). Sigue habiendo una crisis creciente en el sector de la vivienda, pero tampoco nadie quiere sacrificar ABSOLUTAMENTE NADA para o por intentar conseguir una.
Hace unos días, un amigo que tenía un negocio de restauración me comentaba que no encontraba nadie que quisiera trabajar, y mal no pagaba (estábamos hablando de 1.800€/mes). Claro está,,, festivos y/o sábados, había que trabajar… 40 horas semanales en total.
Luego claro está (es una crítica personal), queremos salir a cenar cada fin de semana, ir a conciertos, tener aquel smartphone, ir a festivales, viajar continuamente,,, pero no queremos generar los méritos para ello.
Quizá la suma de las dificultades ciertas y actuales, se juntan o suman a esa generación del «mínimo esfuerzo común múltiple denominador….». Eso sí, a las manifestaciones, los primeros en asistir en grupo con xiveca en mano (si, lo sé,,, me dejo llevar fácilmente por el populismo estigmatizado … pero es un tema que me tiene de muy mala ost**).
No sé, siento que estábamos mas conectados antes sin móviles ni redes sociales, cuando simplemente sabíamos que llegaba la tarde o el fin de semana, y te verías con aquellos amigos o família, que ahora, que el estar permanentemente conectados nos ha borrado la necesidad de vernos con frecuencia, haciendo justamente eso … que CADA UNO VAYA A SU BOLA…

Nano López
Activador Emocional
Formador de Habilidades Sociales
y Deportista de Carreras por Montaña
