ARRIBES OCULTOS 2025

ARRIBES OCULTOS 2025

Tras varios años de insistencia por parte de su director, Antonio Del Pozo, por fin viajé a Fermoselle para disputar los Arribes Ocultos, una prueba de la que año tras año oía hablar muy bien, pero que dadas las fechas, nunca conseguía «cuadrar» para acudir. Este año, por fin SÍ pudo ser.

Fermoselle, es el pueblo de las ‘ 1000 bodegas’ dada la cantidad de las mismas bajo las casas de este pueblo vinícola, anclado en los mismos Arribes del Río Duero. Su historia, entraña años de sacrificio, trabajo, supervivencia y una lucha que seguramente dejaría atónito a cualquiera que la escuchara. Nosotros, que llegamos el viernes, tuvimos tiempo de hacer algo de turismo y escuchar alguna de las historias más increíbles de este lugar.


Junto a Antonio, Dani Sanabria, y un par de voluntarios, cenamos en el bar España, junto a la plaza mayor. En él, su propietaria nos explicó y mostró la bodega que se encuentra bajo el mismo, para asombro y deleite de nuestros oídos, con historias de su abuelo y padres, las cuáles como digo, ponen de manifiesto lo que tuvieron que vivir en los años de postguerras, con el único fin de subsistir familias enteras (grandes y pequeños).

Fermoselle, es un pueblo que históricamente tenía muchísimos viñedos, los cuáles fueron «arrancados» en acuerdos de medio pelo con la entrada en la UE a cambio de algo que no sobraba,,, dinero. Los intereses comerciales de la Borgoña francesa u otros, hicieron mella en esta localidad zamorana al límite con la vecina Portugal.
Por su oreografía e inversión térmica, el cultivo y plantación de Olivos, fue su otro gran valuarte, por lo que a día de hoy es archiconocido el aceite de oliva, con D.O. que atesoran algunos cultivadores de la zona, la cuál se vende como el oro de la comarca.

En este viaje en solitario (sin Inni), iba a estar bien acompañado junto a Dani Sanabria y Juanjo López (Ingrávidos Team), y la organización nos iba a deleitar reservándonos varias habitaciones en la Posada doña Hurraca. Un lugar fantástico, donde nos iban a tratar excelentemente bien.


Sábado 17
Arrancamos con un excelente desayuno en la posada y para no aburrirme, Antonio me llama ofreciéndome un «plan» ciertamente Rándom, antes de la etapa de media tarde …
-» Oye Nano, qué tal hombre. Oye, cómo verías ir a remarcar el circuito de mañana, que ha ido Súper también y podrías hacer la otra mitad …
-«Ostras … !!…»

(De entrada me parecía una locura, ya que horas más tarde, arrancaba los Arribes Ocultos con la etapa contrarreloj,,, No obstante, me he declarado siempre un devoto a este hombre, por todo lo que hace por la tierra de mis orígenes, por como se vuelca como el más voluntarioso con todo y con todos … y yo, que invitado como he ido a sus pruebas, ¿qué iba a decirle, que no? )…

Dicho y hecho

– «..¡Antonio, prepárame unas cuantas cintas que ya me he descargado el track. Acabo de desayunar y vengo a por ellas…»

Me habían hablado muy bien de la zona, pero la realidad superó todo lo que había ido escuchando.
Una zona tan salvaje, escarpada y de cambios térmicos, que parecía más una isla del atlántico, que un recóndito lugar zamorano …
El cambio de temperatura era latente en zonas bajas o cercanas a los meandros del Río Duero, por lo que ir bien abrigado era una necesidad vital.

Muchas fueron las fotos que fui capturando en este paseo matutino, con un día no obstante espectacular …

Tras este «paseo», tocaba regresar a Fermoselle y comer con el equipo de dirección y voluntarios, en el Casino. ¡Otra jamada de las que hacen afición! (madre mía, que forma de comer tienen por estos lares…). Un café y a las 15:15 estábamos listos para la batalla.
Volvemos a la Posada, para prepararnos para la ETAPA PRÓLOGO contrarreloj, la cuál se daría lugar en Pinilla de Fermoselle (a unos 10 km’s), de la que no paraban de decirme lo espectacular que era y lo mucho que me iba a encantar …
Hasta allí, nos desplazaríamos Juanjo y yo (con salidas programadas a las 17:12 y 17:16 respectivamente), en intervalos de 30″ entre corredor y corredor.

LA CARRERA.
ETAPA 1
Un tramo de 5,1 km’s y 300+ 300-, para ir «colocando» a los candidatos en la clasificación, y establecer estrategias de cara al domingo.

En salidas por parejas, (1 corredor de la modalidad Experience y 1 corredor Starter), se intercalaban en pistoletazos separados por 30″, para lanzar a los más de 500 corredores que disputarían cada modalidad. También existía la opción de correr únicamente el domingo, en cada una de las dos distancias (24,5 km’s o 11,8 km’s).

3, 2, 1. …. SALIDA!!!
El descenso hacia el meandro del Río, ¡¡ espectacular !! ,,, Sin tiempo a penas para levantar la vista, y con el «regusto» a sangre en la garganta, nos exprimimos los primeros metros para intentar arañar al crono lo máximo posible. Tal fue la cosa, que ni «Dela» (fotógrafo) estuvo al caso para cazarme en el primer tramo del sendero.

Iba bien, aunque con la sensación de equivocarme al no llevar ni siquiera un pequeño bidón de 250, ya que la boca comenzaba a resecarse, reclamando algo de líquido.
Adelanto a bastante gente, hasta que llegando a la parte baja en el «zig zag» a tocar del meandro, me da caza Manex Idiakez (el corredor vasco) y a la postre, vencedor de la etapa CRONO.
En la parte baja, recupero un poco «el ale» tras la excitación por el espectacular y vertiginoso descenso. Toca afrontar la parte que mejor se me da, el ascenso de nuevo a Pinilla, a través del mirador del Fraile.

Previo a este mirador, un ascenso por pista, en el que la diferencia puede verse reflejada si decides trotar o caminar … Segundos que son cruciales en carreras de tan sólo dos etapas, por lo que apuro al máximo en una Z5 permanente (pulsaciones por encima de 190)….
Extasiado, llego a este punto fotográfico (mirador del Fraile), entre el ánimo y gritería del público que se agolpa, para volver a descender unos 50 metros negativos y retomar otra fuerte aunque corta subida hacia Pinilla, la parte final del agónico trazado.

Entro en la recta de meta con un tiempo final de 28 minutos y 57 segundos, en una 4ª posición de la general.

Tras este suplicio, al que estoy poco acostumbrado (soy más de otras distancias y Z’s en mi actividad …. jeje), y con picos de 190 p.p.m., pasando casi el 85% en Z5, regresamos al hotel para ducharnos, recuperar pulsaciones, hidratarnos, cambiarnos y prepararnos para la cena/barbaoca que la organización nos tenía preparada en Pinilla. Junto a Juanjo y família, volvemos a esta localidad para acabar de pasar la tarde.

Una de las cosas que más me gusta de la organización de las pruebas Mountime, es la inversión y dedicación al corredor popular, familiares y acompañantes, donde siempre es agradable tener largas charletas, conversaciones y demás, con todos ellos … Realmente, las pruebas por etapas, albergan su magia en estos detalles, más allá del propio circuito, es la convivencia que se respira durante 2, 3 o 4 días con todos los que se albergan en estos lugares (Fermoselle, Sanabria, Aliste, Tierra de Campos …).

Empanadas de Sanabria, un cortador de jamón, un reputado cocinero local de arroz a la zamorana, productos típicos de la tierra, dándole salida, conocimiento y extensión a lo largo del territorio, culturas y tradiciones que se manifiestas en cada prueba … Sinceramente, no sé si he conocido jamás un director/organizador de carrera tan volcado con su tierra, con su gente y sus tradiciones. Es digno de reconocimiento continuo.
En catalán se dice «qui perd l’origen, perd l’identitat…» que quiere decir, quien pierde el origen, pierde su identidad ,,,  Y la identidad de estas pruebas, queda claramente remarcada en cada una de sus fases (previas, durante y post carrera).

ETAPA 2. 
«LA CARRERA» 

Con salida y llegada en Fermoselle, la prueba transita por el paraje de los Arribes durante 24,5 km’s y 2.400 metros de desnivel acumulado.
Una amenazante previsión 48h antes, lanzaba una fina lluvia dispersa, pero con el transcurrir de las horas la previsión fue mejorando, y únicamente nos despertamos envueltos en una helada de pleno invierno, y una baja niebla que nos envolvería durante gran parte del recorrido.


Junto a Fernando García Oliveri (que correría igual que yo, la distancia experience) y Juanjo López (que hará lo propio en la Starter), nos dirigimos a la salida, al trote durante los 1.200 metros que hay entre la posada y la plaza del pueblo. .

En ella, nos aglutinamos los corredores Experience para salir prestos a las 10:00 horas junto a los participantes del GP Ruta del Vino, los cuáles disputarán la modalidad de un sólo día, compartiendo trazado con nosotros.

Con una temperatura de -3º, el calentamiento previo es clave para una garantizar una salida que se antojará como suele ser habitual, rauda y explosiva.
9:59:58 ,,, 2,,,, 1 ….. ¡SALIDA! ….

Calle arriba por Fermoselle, vamos a dirigirnos hacia una pista de cultivo, que literalmente se encuentra helada. Durante 2,3 km’s, en un grupo formado por 7 u 8 corredores, prestamos en cabeza, en semi ascensión ,,,
Una vez en el alto, comienzan a levantarse espadas y los más valientes se lanzan por el camino de carros abajo, hacia el primer punto de avituallamiento (El Álamo), aproximadamente en el km9.

Mi estrategia, es la de siempre:
Cauto y mantenido en descensos (para no desgastarme mucho), e ir de menos a más, guardando energías de cara a la segunda parte del trazado, ya que a pesar de ser una prueba de «corta distancia» (25 km’s), suelen hacerse largas sus normalmente más de 2 horas y media de carrera.

Llegados al avituallamiento, he perdido de vista a los primeros clasificados de la general, Manex Idiakez (a 1′ 38″), Adrián Hernández Fernández (1′ 01″) y Diego Nieto Melón (el cuál, tengo antes de la salida de hoy, a 57″), por lo que si quiero pelear el pódium, tampoco puedo encantarme demasiado en dejarlos ir.
Así mismo, tampoco puedo distraerme con lo que viene por detrás, Marco Ratón, que me sigue a apenas 10 segundos en la general, o Manuel Bellver a algo mas de 1 minuto..  Corredor conocido amistosamente como el «kamikaze del downhill» por su violenta y rauda forma de descender (el más rápido sin duda), pero con altas capacidades de inmolarse tras los descensos, ya que las fuerzas le abandonan para el cumplir del trazado ascendente, jejeje …
Justo en este punto, en el puente de San Lorenzo, aparece un viejo amigo, Daniel Hidalgo, el cuál se lanza en la
modalidad GP Ruta del Vino, a intentar pelear el pódium. Vaya, que faltan pocos de los habituales en las carreras zamoranas para hacer pleno. Junto a Dani, transitamos algunos km’s desde el 9 al 12 aproximadamente, dejándolos ir mientras acabamos de afilar «los puñales» 🙂 … 

Tras el paso por la zona más salvaje del recorrido, el Arroyo del Bravío, nos vamos acercando a la parte de los meandros, donde el Duero se convierte en Tormes. Una zona sencillamente salvaje, en la cuál comienza realmente la carrera para mí.

Antes de llegar al Avituallamiento 2, en una zona ascendente que nos lanza hacia una pista de viñedos, doy caza a Marco Ratón y a Manuel Bellver, los cuáles probablemente estén pagando excesos previos. Desde allí, aproximadamente en el km 15, lanzo la ofensiva para intentar recortar al máximo el tiempo a los corredores que me preceden, sobretodo a Adrián y Diego, ya que considero que Manex está un pequeño peldaño por delante …. Llego al Av. 2, el Mirador de las escaleras.

EL MIRADOR DE LAS ESCALERAS. El punto clave.
Otro gel con carbohidratos suficientes y última carga de Tailwind Nutrition (bebida isotónica) en el bidón de 250.
El descenso del mirador de las escaleras, es sencillamente brutal, a la par de peligroso, por la helada que presenta.

Varios senderistas y corredores de la modalidad GP Caja Rural, van apareciendo en esta segunda parte del trazado, la cuál me resulta familiar .. .(el dia anterior, fue la zona que remarqué, lo cuál me viene de perlas).
En este transitar en el que tocamos prácticamente el agua del Río, vamos dirigiéndonos de vuelva a Fermoselle, y es donde doy caza a uno de los corredores  que me precedía en la clasificación, Adrián Hernández. Junto a él, Dani Hidalgo, que también paga los excesos del descenso de primera hora de la mañana. Les avanzo en una zona favorable, ya que es semi ascenso, con zonas técnicas de subida algo más pronunciadas, las cuáles nos catapultan hacia el bosque del Piélago.
Abro distancia y me voy rápidamente, para intentar arañar el crono al máximo y colarme en el cajón de la general. Desconozco si tengo cerca al otro corredor que me precedía al empezar la carrera, por lo que ya no guardo nada.
Es en este transitar, tras el último mirador y en descenso hacia el río, que tras pasar el 3er y último avituallamiento sin hacerle caso alguno, me encuentro a mi prima que junto a su cuñado están haciendo la andarina ¡que sorpresa!…

Desde aquí, queda remontar hasta meta, últimos 3 km’s. Hay que cruzar el pequeño arroyo, para sumar los últimos 150 metros de desnivel hasta la entrada en Fermoselle. Aprieto los dientes y a «fuego» clavo las manos en mis muslos para darlo absolutamente todo hasta meta.

La entrada en el pueblo, en ascenso por sus calles, me hacen llegar a la plaza de Fermoselle con el objetivo cumplido. ¡¡¡¡ Woooowww!!!
Entro en 3ª posición con un crono final de 2 horas 20 minutos y 46 segundos, apenas 1 minuto y 6 segundos después del 2º clasificado.

La fiesta final, con la comilona en el Bar España, para despedir un fin de semana idílico en una zona que desconocía, pero que de buen seguro volveré, porque me sorprendió gratamente. ¡Gracias Fermoselle!.

 

Nano López
Activador Emocional
Formador de Habilidades Sociales
y Deportista de Carreras por Montaña

 

 

 

 

 

 

 

 

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